dijous, 17 de maig del 2012

El consumo

Que haya periodos en que las gentes se lanzaron a la calle y a los comercios, y que ese tráfico haya generado alegremente puestos de trabajo, no quiere decir que la felicidad o el bienes­tar sean con­secuencia del consumo. Sólo una sociedad roma y em­pujada por la publicidad a comprar, a comer y beber fuera de casa, a buscar en el consumo el remedio contra la depresión es capaz de creer que en el consumo y el endeudamiento está la pa­nacea. Sólo una sociedad embrutecida, dirigida por gober­nantes y una oposición embrutecidos pueden suponer que en el con­sumo está una solu­ción que no sea momentánea, pasajera.


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