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martes, 6 de junio de 2017

PERU: Los excluidos del Bicentenario peruano



Doña Adela Campos, con 64 años, está sentada frente al río Chillón mientras se distrae tejiendo a croché. Hace tres meses perdió su casa, sus animales y todo lo que pudo llevarse el río, enfurecido por el fenómeno del niño costero en Perú. Vive en un lugar que es tierra de nadie y ni siquiera el lote de terreno que pagó es suyo. Para el municipio de su distrito, Comas, ella y sus vecinos no existen, más aún en un país donde el más pobre tiene que sobrevivir, aunque sea en las faldas de un río o en lo empinado de un cerro.




El Perú tuvo años de crecimiento económico, pero a los bolsillos del pueblo poco o nada le benefició. Los índices de pobreza se encubren con mediciones superfluas para hacer creer a la opinión internacional que ésta se redujo en más de 50 por ciento en 10 años. Sin embargo, el poder adquisitivo de la población cayó: los sueldos no cubren la canasta básica familiar, el desempleo y la informalidad, que alcanza al 75 por ciento de la población, cunden por todos lados, y a eso se suman las consecuencias que dejaron los recientes fenómenos climáticos en el país.

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