Otra de las paradojas crueles del mundo occidental ha comenzado a darse en Chile. Justamente el país y su presidente, Sebastián Piñera, que tanto hicieron para sumarse a la cruzada contra la democracia revolucionaria venezolana, ahora quieren frenar a los ilusos e ilusas que engañados por el paraíso prometido creyeron en sus cantos de sirena. Si hay un presidente, además del colombiano Iván Duque y el argentino Macri, que apostó a desestabilizar Venezuela, ese fue Piñera. Todos ellos, desde el Grupo de Lima se sumaron a la conspiración criminal alentada por Donald Trump y el secretario de la OEA, Luis Almagro.
Ahora parece que cambiaron de opinión, ya que el Gobierno de Chile comenzó a implementar un plan de contingencia con ayuda de la policía para abordar el incremento de migrantes venezolanos que han solicitado ingresar al país en las últimas semanas, según informó el jueves el subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla a medios locales.
«Es importante decir que comenzamos a implementar un plan que refuerza la presencia de la Policía de Investigaciones (policía civil) en los complejos fronterizos del norte del país, redoblando el actual equipo en las fronteras», explicó Ubilla al diario La Tercera.
Luego de que el 22 de junio pasado el Gobierno de Chile estableció la exigencia de una visa consular de turista a los venezolanos que ingresan al país se generaron masivos atascos de migrantes en la frontera norte.

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