divendres, 19 de juliol del 2019

Hambre, obesidad, subalimentación: nuestro mundo de malnutridos y desnutridos


Una gran bestia embiste en el siglo XXI, el hambre, que condena la vida de más de 821 millones de personas. Una de cada nueve habitantes del mundo se acuesta sin haber ingerido las calorías mínimas para su actividad diaria; dos mil millones de personas, más de la cuarta parte de la población mundial, no tienen acceso regular a alimentos inocuos, nutritivos y suficientes.

El hambre deja además a 149 millones de niños menores de cinco años con retraso en el crecimiento, en un planeta que pierde o desperdicia un tercio de los alimentos que se producen para el consumo humano.




Las cifras que revela el informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo, presentado por la Organización de ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), deja en claro que el número de los hambreados, lejos de disminuir, aumenta por tercer año consecutivo con 10 millones más. El balance presentado en Nueva York aleja a la humanidad de alcanzar un mundo bien alimentado y de erradicar el hambre cero para 2030, el segundo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Por el otro lado, la obesidad aumenta en todas las regiones del mundo y alcanza la cifra de hambrientos dejando una balanza de malnutridos que aún se desequilibra más si se les suma las personas que sufren sobrepeso, cuyo crecimiento se acentúa en menores en edad escolar y adultos.

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