Allí pululan los barcos pesqueros chinos, depredando la fauna y arrojando al mar tripulantes innominados. Cuando la situación lo requiere entran a puerto – el que esté más cercano y no le ponga requisitos engorrosos- ya sea para aprovisionarse o demandando servicios de reparación y mantenimiento. Resultado de imagen para Puerto pesquero chino en Uruguay
Si bien transfieren en altamar buena parte de su captura, ya seleccionada o faenada, a otros navíos que se encargan de llegar a los puertos de destino convenidos, el desarrollo de esta industria extractiva necesita ahora, ¡ya!, una infraestructura más amplia y compleja que abarque todas sus etapas. Es decir: algo más cercano y seguro, a cubierto de las inclemencias del mar abierto, para desarrollar este complejo y variado proceso y además, sin las ataduras legales de soberanías locales, es decir: un caladero con puerto seguro y con todas las libertades de altamar.
Uruguay es poseedor de todo eso que necesitan los asiáticos y, por consiguiente, puede adoptar cualquiera de estas posiciones: 1) escuchar ofertas; 2) publicitar y ofrecer incluyendo sus condiciones; 3) pedir, a los posibles interesados, que vengan sin imponerles condiciones.
El relato conciso que va a continuación pretender dar alguna respuesta a esas posibilidades y cada lector sacará sus conclusiones.
Es difícil saber si Uruguay tiene un plan estratégico de desarrollo que incluya su potencial marítimo con todos los factores que en ella intervienen. También es difícil conocer en su totalidad el proyecto de los chinos, pero es fácil presumir que lo tienen y lo están llevando a cabo.

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