dissabte, 1 de juny del 2019

EE UU: Preguntas sobre los “expertos”


Las posiciones de una gran potencia soberana (en el mundo de hoy quedan bien pocas) en materia de política económica o relaciones internacionales, vienen, obviamente, determinadas por los intereses de las fuerzas vivas a las que sirve su gobierno. Cuando un gobierno quiere divulgar esas posiciones echa mano de los medios de comunicación. Cuando quiere crearlas, utiliza a los “expertos”.

Los “expertos”, como los periodistas, suelen comer de la mano del poder establecido, así que elaboran las posiciones que se espera de ellos. Para eso existe todo un entramado institucional de fundaciones, universidades, institutos y medios de comunicación, cuyo principal vector es esa servidumbre. Suele ser tan difícil encontrar un “experto” con puntos de vista propios o independientes, como toparse con un periodista heterodoxo. Normalmente ni unos ni otros tienen futuro profesional, ni por supuesto lugar, en las instituciones concernidas.  
                                                                                                                                                            



Debemos al libro de Stephen Walt, The Hell of Good Intentions una rara caracterización de los llamados “laboratorios de ideas” de Estados Unidos, más conocidos por su denominación inglesa, think tanks. 

Los define como “una casta disfuncional, formada por privilegiados que en general desdeñan las perspectivas alternativas y están inmunizados con respecto a las consecuencias de las políticas que han puesto en práctica”. Un cuerpo disciplinado por las patologías establecidas que se deducen de los intereses de quienes les pagan y dirigen.

Es tan raro ver a un experto que defienda en una televisión de Estados Unidos la posición de Irán en las actuales tensiones, como ver en un canal europeo a un crítico de la OTAN o del nacionalismo exportador de Alemania y su austeridad en la eurocrisis. No se les paga para eso.

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