El pasado 18 de mayo se celebró en Tel Aviv la 64ª edición de Eurovisión. El concurso prohíbe expresamente “las canciones o gestos de carácter político”, así como cualquier politización del evento. Sin embargo, la política y los conflictos geopolíticos se han ido filtrando a lo largo de los años: en esta ocasión, el festival estuvo marcado por protestas e incluso llamadas a boicotear el concurso.
Las críticas se focalizaban en la ocupación israelí de los territorios palestinos, la expansión de asentamientos ilegales apoyada por el gobierno, el asesinato de civiles palestinos por parte de las tropas israelíes y las extensas restricciones en la vida cotidiana para la población palestina en los territorios ocupados y dentro de Israel.
Breaking the silence (Rompiendo el silencio), una organización israelí formada por excombatientes que ahora trabajan en contra de la ocupación, dirigió una serie de visitas a la ciudad palestina de Hebrón y levantó una gran cartelera para protestar por la perspectiva unilateral producida por Eurovisión. Hablamos con Achiya Schatz, director de comunicación de este grupo, sobre su respuesta al festival y el contexto político actual en Israel tras la victoria electoral de Netanyahu y el partido conservador Likud el pasado abril.

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