dimarts, 9 de novembre del 2010

Empresas transnacionales: ¿Hacia un nuevo modelo de desarrollo?

De ahí que el quehacer político habría de depender, entre otras cosas, de las alianzas sociales y de la voluntad de someter los acuerdos y las decisiones institucionales al contraste social o, al menos, a la idea de reactivar movimientos sociales y crear pensamiento crítico, y no únicamente a la de construir cuerpo electoral favorable. Porque, en último término, la transformación y destrucción del capitalismo implica una confrontación radical entre intereses contrapuestos, y para ello se requiere considerar no sólo el bienestar concreto de las personas sino también la capacidad generada para modificar las relaciones estructurales de poder.
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