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divendres, 3 d’abril de 2020

Luz sincrotrón para luchar contra el coronavirus


El sincrotrón ALBA, localizado cerca de Barcelona, ha abierto una convocatoria de proyectos prioritaria para investigar la estructura del nuevo coronavirus y sus mecanismos de infección. Las ocho líneas de luz con las que cuenta este centro, inaugurado justo hace ahora 10 años, permiten analizar la materia a escala atómica y molecular.

Coincidiendo con su décimo aniversario, ALBA ha abierto una convocatoria de proyectos prioritaria para ayudar a la luchar contra el virus SARS-CoV-2, causante del actual brote de COVID-19. El centro pone al servicio de toda la comunidad científica su instrumentación, sus conocimientos y su personal especializado para contribuir a solucionar el desafío de la nueva pandemia. 




Las técnicas de luz de sincrotrón son útiles, por ejemplo, para entender la estructura molecular de los coronavirus y sus mecanismos de infección de células sanas. Esto puede ayudar a avanzar en el conocimiento del patógeno y al desarrollo de vacunas y tratamientos.


Actualmente el sincrotrón ALBA dispone de ocho líneas de luz y cinco más están en fase de construcción, equipadas con técnicas capaces de analizar la materia a escala atómica y molecular gracias a la gran calidad de su luz sincrotrón (viaja por un acelerador de partículas de órbita cerrada).

Las distintas líneas de luz permiten usar múltiples técnicas basadas en la interacción de la luz de sincrotrón con las muestras que se estudian. De esta forma se pueden realizar estudios físico-químicos de superficies y materiales avanzados, incluidas sus propiedades electrónicas y magnéticas, así como analizar polímeros y materiales de interés biológico para aplicaciones en medicina o ciencias ambientales.




Militarismo y medio ambiente


En el militarismo, concebido en toda su amplitud, se dan la mayoría de los males que puede sufrir la humanidad. Desde la violencia propiamente dicha, a la dominación, el patriarcado y cualquier tipo de injusticia. En un plano paralelo también influye de manera decisiva, entre otras muchas más cosas, en la sobreexplotación y agotamiento de los recursos naturales —el ecocidio—, siendo un gran agente defensor del modelo económico capitalista.

La acción más visible y conocida de los ejércitos tiene, en la mayoría de casos, intereses económicos, geopolíticos y geoestratégicos. No son pocas las misiones en el exterior en las que participan muchos ejércitos apoyando al bloque de “aliados” de la OTAN. Bajo el eufemismo de “intervenciones humanitarias” y bajo el paraguas del “terrorismo internacional” como excusa, se han producido (y se siguen produciendo) gravísimas intervenciones contra países enteros, con la única intención de controlar sus recursos naturales; un ejemplo extraordinario lo tenemos en las guerras por el petróleo .




La acción más visible y conocida de los ejércitos tiene, en la mayoría de casos, intereses económicos, geopolíticos y geoestratégicos. No son pocas las misiones en el exterior en las que participan muchos ejércitos apoyando al bloque de “aliados” de la OTAN. Bajo el eufemismo de “intervenciones humanitarias” y bajo el paraguas del “terrorismo internacional” como excusa, se han producido (y se siguen produciendo) gravísimas intervenciones contra países enteros, con la única intención de controlar sus recursos naturales; un ejemplo extraordinario lo tenemos en las guerras por el petróleo .

Pero no solo de petróleo viven los países del Primer Mundo. En general, cualquier recurso valioso puede ser rapiñado pasando por encima de gobiernos y naciones. El caso de los fosfatos en el Sahara Occidental  o el coltán en África  son buenos ejemplos. Recientemente el caso del litio en Bolivia  nos recuerda que estas prácticas lejos están de concluir. 



Cabe criticar este modelo desarrollista de la economía de consumo que, deliberadamente, ignora el límite de los recursos finitos de la Tierra y pretende un crecimiento sin fin, como se dijo, a costa del expolio de otros países y del reparto desigual.

¿Puede el coronavirus salvar el planeta? Quizás… si es en clave del pluriverso


El coronavirus – COVID-19 nos está afectando a todos, especialmente a aquellos que no están en capacidad de refugiarse en sus hogares hasta que lo peor haya pasado, sea porque no los tienen o porque tienen que trabajar sin pausa porque viven del día a día. Pero también ofrece la oportunidad de corregir errores históricos: el abuso de la Madre Tierra y de los grupos marginados, los mismos que más sufrirán esta pandemia. Este brote viral es una señal de que, al ahondar demasiado la explotación del resto de la naturaleza, la cultura globalizadora dominante ha erosionado la capacidad del planeta para mantener la vida y los medios de sustento. Al desligar los microorganismos de sus animales anfitriones, estos deben aferrarse a otros cuerpos para su propia supervivencia. Los humanos son parte de la naturaleza; todo está conectado con todo lo demás.




La pandemia actual es solo un aspecto de la crisis planetaria provocada por el ser humano, conocida como el Antropoceno; la aceleración del cambio climático -un verdadero colapso climático, si somos más rigurosos- y la pérdida de biodiversidad son parte del mismo fenómeno.  El COVID-19 nos confronta con una crisis de civilización tan inmediata y tan severa, que la única estrategia real será la que pueda reparar y sanar la red de la vida. El filósofo nigeriano Bayo Akomolafe comenta que la complejidad de la situación actual, que nombramos con el concepto de “cambio climático”, desafía la capacidad de pensar y de construir perspectivas apropiadas sobre las situaciones existentes. Esta crisis despoja nuestra delirante confianza en las nociones del mundo moderno, tales como las de historia, progreso, humanidad, conocimiento, tiempo, secularismo y nuestra tendencia a dar por sentada la vida misma.

La crisis del coronavirus significa una civilización que está muriendo, pero también, muestra un pluriverso de “otros mundos” surgiendo. Cada crisis es un riesgo y una oportunidad, como se desprende del doble signo de la palabra “crisis” en chino. La pregunta clave es cómo rehacer nuestra economía y política de una manera que respete los límites ecológicos y funcione para toda la humanidad

Llamado al G-20: invertir en Atención médica en lugar de seguir con la Militarización


La Oficina Internacional de la Paz (IPB) pide una drástica reducción de los gastos militares en favor de la asistencia sanitaria y la satisfacción de las necesidades sociales.

La ONG de paz más antigua del mundo, la IPB, ganadora del Premio Nobel, ha hecho un llamamiento a los líderes mundiales del G20. Ellos se reunirán virtualmente la semana que viene, para que envíen un mensaje de paz y solidaridad al mundo al abordar la emergencia sanitaria mundial.




Este es el momento de abrir una nueva página en las relaciones mundiales para dejar de lado las tensiones geopolíticas y poner fin a las luchas de poder. Se debe lograr un alto al fuego en los conflictos de todo el mundo, los cuales pueden obstaculizar un esfuerzo de solidaridad mundial.

Tenemos que levantar la sombra de la guerra y la política militar que ha arruinado la cooperación mundial en los últimos años y trabajar para asegurarnos que prevalezca un espíritu de paz y solidaridad.

El IPB ha llamado la atención del mundo sobre la creciente velocidad de la carrera armamentista mundial.

La vejez es un patrimonio de la humanidad


La vejez, como nunca antes, es un tema de discusión ligado al virus que afecta predominantemente a las personas de edad muy avanzada. Muchos discursos, también aquí a menudo alarmistas, se han hecho sobre la cuestión de a quién hay que salvar si uno se enfrenta al ultimátum: ¿salvar al joven que tiene la vida por delante o al viejo que ha llegado al final de la carrera? El tema tratado en estos términos adquiere los tonos del cinismo más perverso al que se acostumbra si se piensa en términos de números. Los muertos no son números, sino seres humanos de cualquier edad y, si es natural dejar vivir a los jóvenes, no es civilizado tener que elegir o forzar una elección. En este período histórico estamos tratando con una enfermedad que lleva a la muerte con gran sufrimiento, una neumonía bilateral incluso sin corona virus en el cuerpo significa morir asfixiado, con el coronavirus también significa dejar este mundo solo sin el confort de una cara familiar, significa estar infectado y mantenerse a distancia, significa una vez más repudiar la vejez. 





Desde hace algún tiempo, nuestra época nos ha empujado a parecer eternamente jóvenes, sin arrugas, sin cabellos blancos, sin ninguna flacidez aparente. La vejez debe ser eliminada como algo de lo que avergonzarse y así nos olvidamos de lo mucho que es un recurso, una herencia de experiencias gracias a las cuales hemos evolucionado. La vejez debe ser salvada por una civilización demasiado dedicada a la vida desechable como para devolverla siguiendo los tiempos naturales.

«La pandemia es otro caso de la falla masiva del mercado, como el calentamiento global»


Para el pensador estadounidense –quien aprovechó el aislamiento en que se encuentra para responder preguntas a El Mostrador– «la situación es, por supuesto, muy grave, principalmente para el sur global y los sectores más vulnerables en Occidente. Del mismo modo que la pandemia podría haberse evitado, y en algunos países asiáticos parece haberse contenido en gran medida, la crisis económica puede mitigarse y evitar que se vuelva catastrófica. No es necesario repetir los errores de 1929 o de 2008. La crisis pone de manifiesto profundos defectos en los modelos económicos imperantes, defectos que pronto provocarán crisis mucho peores, a menos que se tomen medidas importantes para evitarlos. Por terrible que sea la crisis del coronavirus, habrá recuperación. No habrá recuperación del calentamiento global si no se controla»

Entrevista al filósofo y politólogo Noam Chomsky


La evidencia científica apunta a que la aparición del COVID-19 no fue de modo alguno imprevisible. De hecho, en un artículo publicado el pasado lunes en El Mostrador, la Sociedad de Microbiología de Chile sentenciaba en forma preocupante que “tal como lo hemos visto incluso en estos días, las decisiones sobre la pandemia de SARS-CoV-2, causante de la enfermedad COVID-19, son en muchos casos basadas en criterios políticos y económicos, más que en la evidencia científica”.

Basado en estas evidencias, Noam Chomsky estima que la aparición del COVID-19 se pudo prever, pero que, dado el modelo económico, era difícil que los recursos públicos fueran destinados a escenarios de prevención hipotéticos.


dijous, 2 d’abril de 2020

Cuba: el amor en tiempos de pandemia


No es la primera vez que Cuba da un ejemplo de solidaridad al mundo. Lleva haciéndolo desde el triunfo de la Revolución. Tampoco es la primera vez que los médicos y el personal sanitario cubanos dan un paso al frente y acuden a prestar sus servicios a los lugares más recónditos del planeta. Pero, esta vez, los grandes medios de comunicación no pueden ocultarlo porque es la rica Europa, el mundo desarrollado, quien pide ayuda a la medicina cubana, al Gobierno Revolucionario, a los apestados comunistas. Cuba es una potencia mundial en medicina y en investigación científica.




Los médicos chinos han utilizado un médicamento cubano, el INTERFERÓN ALFA2 B, para paliar los efectos de la enfermedad y 15 países lo han solicitado a las autoridades cubanas. Sin embargo, hasta ahora, este esfuerzo tremendo de un país pequeño y bloqueado durante sesenta años por la primera potencia mundial, ha sido ignorado y ocultado por las multinacionales de falsimedia. Durante décadas, el ejercito de batas blancas de Cuba ha acudido a brindar sus conocimientos, su Humanidad y su amor, a los pobres de la tierra. Pero eso no trascendía, no era importante. Ahora ya no se puede tapar el sol con un dedo: médicos cubanos en Italia o Andorra y Cuba salva a los cruceristas del barco británico al que sus principales aliados habían condenado a una muerte segura. Tanto es así, que el esperpéntico presidente de los EE.UU, Donald Trump, ha intentado denostar la colaboración cubana, señal inequívoca de que le escuece la repercusión mundial que está teniendo. 

En cualquier caso, este pueblo y su Revolución están curtidos en mil batallas y tiene una amplia experiencia organizativa para enfrentar catástrofes y situaciones de emergencia. Como dice el presidente Miguel Díaz Canel: vivirá y vencerá. 

Frente a la monotemática mediática: Agua para frenar el virus


La falta de agua para el aseo y la higiene es uno de los principales propagadores del Covid-19. El problema, hoy gravísimo, se verá amplificado con el cambio climático que afectará la disponibilidad, calidad y cantidad de agua necesaria para las necesidades humanas básicas, socavando así el derecho básico al uso del agua potable y al saneamiento para miles de millones de personas. El nuevo informe de Naciones Unidas está dedicado a uno de sus aspectos menos abordado en los tratados internacionales: el agua… en la actualidad más de 2.200 millones de personas carecen de agua potable y 4.200 millones, el 55% de la población mundial, carecen de un sistema de saneamiento adecuado.




Este panorama entre otras cosas dificulta, por ejemplo, el logro del Objetivo de Desarrollo Sostenible número seis de los 17 que componen la Agenda 2030 y que busca garantizar el acceso universal al agua potable a un precio asequible en el año 2030, lo cual pone en riesgo la consecución de casi la totalidad de ellos.

Según los datos de la UNESCO, el consumo de agua se ha multiplicado por seis en el último siglo y crece a un ritmo de un 1% anual. En la actualidad, el cambio climático se manifiesta en el aumento de la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos tales como las tormentas, las inundaciones y sequías o las olas de calor que agravarán la situación de los países que actualmente sufren ‘estrés hídrico’ y generará problemas similares en áreas que no se han visto gravemente afectadas. 

 Además, el informe destaca el hecho de que la mala gestión del agua tiende a exacerbar los impactos del cambio climático, no sólo de los recursos hídricos, sino de la sociedad en su conjunto

Caribe - EEUU: Las tácticas del ‘divide y vencerás’ del gobierno de EEUU en el


Las recientes reuniones multilaterales en Kingston y Mar-a-Lago, son señales de los intentos de EEUU de intensificar las divisiones en el Caribe.  Los “países de mierda” (como el Presidente Donald Trump supuestamente los llamó) pueden ser importantes aliados para minar a esos Estados identificados para un cambio de régimen. El anterior asesor de seguridad nacional de Trump, John Bolton, ha hablado abiertamente sobre cómo se beneficiaran financieramente los empresarios estadounidenses y de la región al derrocar al gobierno de Venezuela y la privatización de su industria petrolera.  Venezuela tiene las reservas petrolíferas probadas más grandes del mundo.




Los planes de EEUU para derrocar al Presidente venezolano Nicolás Maduro fracasaron estrepitosamente en el 2019, pero una intensificación de su campaña económica de terror se cierne aun más sobre el país, lo que sigue siendo el factor clave que impide  su recuperación.

La economía de dicho país sudamericano ha sufrido tremendamente, impulsando a muchos de sus ciudadanos a emigrar. Venezuela solo ha tenido decenas de casos de coronavirus hasta ahora, pero el sistema de salud del país ha sido golpeado por las sanciones de Estados Unidos y enfrentará dificultades si el virus se propaga.

Encarando constantes ataques, dramáticamente intensificados desde agosto del 2017, cuando EEUU impuso sanciones financieras, Venezuela se ha visto obligada a depender en la inversión y el apoyo de empresas estatales de China y Rusia.  Para junio de 2018, Caracas había suspendido alrededor de la mitad de sus exportaciones de petróleo crudo hacia el Caribe.

¿Un Requerimiento estadounidense a Latinoamérica?


El mundo unipolar ha traído de vuelta ideas y el uso de criterios jurídicos propios de la Edad Media.

Ese hecho lo pone en relieve la decisión de las autoridades de Estados Unidos de condenar “in absentia” por narcotráfico al Presidente Nicolás Maduro, el que tiene mando y control efectivo de Venezuela. Esa acción viola todos los principios reconocidos por el mundo civilizado en materia de límites de jurisdicción legal y en cuanto a la necesaria demostración y prueba de la culpa del condenado.

El modo como Estados Unidos pretende que sus tribunales y autoridades políticas tienen jurisdicción universal, recuerda la Edad Media, una impresión subrayada por la actual epidemia de peste. En aquella lejana época, el Pontífice Cristiano ejercía una Autoridad con jurisdicción universal y sus decisiones eran infalibles en cualquier tema y aplicables Urbe et Orbe

En general, hay parecido en la autoridad que el Mundo Cristiano reconocía al Pontífice Romano y a la hipócrita prepotencia arbitraria de Estados Unidos en el mundo occidental.




En aquella remota época con el pretexto de expandir la Fe Cristiana se invadió, saqueó y mató a miles de inocentes en países pacíficos que no habían hecho daño a ninguno de los países agresores. No otra cosa fueron las cruzadas.

Las Cruzadas eran ordenadas por los Sumos Pontífices en Roma. Ahora las invasiones de la OTAN son ordenadas por los Presidentes en Washington.

La nueva religión, cuya propagación justifica ahora el mismo tipo de violación de soberanía y la agresión contra el bienestar de los ciudadanos de países infieles se llama Democracia; un mecanismo de gobierno de discutibles virtudes, inventado en Atenas, los griegos conocían sus defectos. Platón (La República) decía “es un sistema que impone la igualdad en todo, aún a lo que no es igual”.

El célebre ateniense Aristóteles nos advirtió que la mecánica del gobierno democrático lo degenera necesariamente en Oligarquía, un sistema que a su vez desemboca fatalmente en Tiranía.

Coronavirus, trabajadores y un mundo en disputa


En enero del 2009, formé parte de una delegación sindical internacional de la CSI que fue a Washington a entablar una serie de conversaciones con los directores del FMI y del Banco Mundial. Para ellos, la superación de la crisis del 2008 pasaba por volver a las viejas recetas ortodoxas. No se tomaban en cuenta, ni importaban, las otras dos graves crisis en ascensión, la ambiental y la social, derivadas de la extensión de las políticas salvajes de mercado también a esas esferas.

Nuestra posición sostenía que había que mirar a futuro y apuntar a resolver las tres crisis conjuntamente, con políticas integradas y globales.

No solamente no se hizo nada en ese sentido, sino que las políticas propugnadas por las instituciones financieras internacionales siguieron recetando políticas equivocadas al exigir recortes de gastos y la reducción de la protección social hasta que fuera solo un remedio tímido, tímidamente limitado a los sectores extremadamente pobres, dejando de lado a quienes estaban un poco por encima de la línea de pobreza




En el ámbito político, sobrevino el ascenso de sectores de extrema derecha a los gobiernos de varios países europeos, de Estados Unidos, algunos (neo) golpes de estado en América Latina, como en Honduras, Paraguay, Brasil y, recientemente, Bolivia. Los culpables de la crisis pasaron a ser los sectores populares, los migrantes, trabajadores y trabajadoras que tenían contratos colectivos o querían hacer valer sus derechos como ciudadanos y ciudadanas.

No se volvió a la “normalidad” previa a la crisis de los subprime de 2008. Mucho menos se resolvieron las crisis preexistentes. Lo que se hizo fue aplicar algunos remiendos que ayudaron a empeorar las cosas. Creció la desigualdad, se continuó depredando la naturaleza (ascenso del número de gobiernos que niegan la propia existencia del calentamiento global) y se multiplicaron los gobiernos (con apetencias autoritarias) enemigos de la inclusión.

Los resultados están a la vista. El coronavirus no viene a caer en el vacío. Llega y se propaga en un mundo dominado por políticas elitistas y excluyentes ya conocidas.

Impacto del COVID-19 en América Latina


El escenario para América Latina, previo al brote de COVID-19 estaba muy complicado. La CEPAL reconoció, en diciembre de 2019, que la región mostraba una desaceleración económica generalizada y sincronizada. Señaló que se completaban seis años consecutivos de bajo crecimiento, y estimó 1.3% de crecimiento promedio en 2020. Sin embargo, el brote de COVID-19 ha empeorado todo



China es el principal socio importador de Brasil, Chile y Perú, el segundo de Argentina y el tercero de México y Colombia; también es el principal socio exportador de Brasil, Chile, Perú y segundo más importante para México, Colombia y Argentina. Con este grado de interconexión, su paralización impactó adversamente sobre la producción, la inversión, el empleo, el ingreso y el consumo de los hogares con expectativas a la baja. Desde inicios de febrero, la bolsa de México (BMV) acumula una caída de 21.1%; la de Chile de 37.2% y la de Brasil (BOVESPA) de 41.6%. (ver grafico 2)

­            El precio de referencia del petróleo acumuló 63% de caída entre enero y marzo. Cabe señalar que la exportación de petróleo es fundamental para Venezuela donde constituye 92% (80% crudo y 12% refinado) del total de sus exportaciones, en Trinidad y Tobago 54.6%; en Bolivia 32%; en Colombia 33.3% (28% crudo y 5.3% refinado); en Ecuador 29%; en Brasil 8.7% y en México 5.2%. La reducción del precio impactará sobre el nivel de recaudación, del presupuesto, de la inversión pública y, por lo tanto, del ritmo de producción y consumo de los próximos años.

El virus, además de representar por sí mismo un grave crisis sanitaria global, ha sacado al descubierto los profundos límites estructurales de la economía mundial y revelado las vulnerabilidades del modelo de acumulación basado en el libre mercado y las cadenas productivas globales.


dimecres, 1 d’abril de 2020

2020: el año cero de una nueva sociedad


MADRID, 30 mar 2020 (IPS) - La humanidad se encuentra en un punto de inflexión, exacerbado por la pandemia covid-19. Esta experiencia colectiva debe servir para provocar una reflexión global sobre nuestro futuro y conducirnos hacia una sociedad del conocimiento, manteniendo siempre una perspectiva empática sobre las necesidades de todos.

“Aquel que no conoce su historia está condenado a repetirla”. Esta anónima frase, atribuida, entre otros, a Napoleón Bonaparte, nos enseña que para prepararnos para el futuro es indispensable también mirar a nuestro pasado y tener presente las lecciones aprendidas.

 La actual crisis sanitaria generada por la pandemia covid-19, producida por el virus SARS-CoV-2 , no es la primera ni, desafortunadamente, será la última a la que se enfrente la humanidad.



El confinamiento de más de un tercio de la humanidad está forzando a replantearse las relaciones sociales y la manera en la que trabajamos. Afortunadamente Internet, un bien global, ha respondido adecuadamente a las exigencias de tráfico y las redes sociales están contribuyendo al mantenimiento de los necesarios nexos sociales.

Estamos ante un cambio de paradigma social, tenemos ante nosotros la posibilidad de protagonizar una revolución pacífica, civilizada, que debiera empezar en la educación, algo que los ilustrados ya sabían en el siglo XVIII.

Una formación para la ciudadanía, no para preparar elementos de la fuerza laboral.
Un movimiento en el que los científicos e intelectuales, junto con otros líderes sociales, cobren verdadero protagonismo.

Una corriente articulada por la racionalidad, pero que no olvide las necesidades de cada uno de sus miembros, construida sobre un conocimiento verdaderamente holístico, no sobre tecnicismos de hiperespecialistas, por muy necesarios que sean.

Tenemos, pues, la oportunidad de crear un mejor mundo, un mundo racional, un mundo para las personas.

La ONU al flanco de los más desfavorecidos ante la covid-19


GINEBRA, 30 mar 2020 (IPS) - Las Naciones Unidas, tomando la palabra al Grupo de los 20 (G20) países industriales y emergentes, de “hacer lo que sea necesario para superar la pandemia” de la covid-19, presentó este lunes 30 un primer plan de 2,5 billones de dólares para que ese empeño de los ricos alcance a los restantes 6000 millones de personas más desfavorecidas del planeta.

Una de sus agencias especializadas, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), propuso atacar por tres flancos a los perjuicios económicos sin precedentes que ya desencadena la crisis de la enfermedad del coronavirus en los países industrializados y avanza, sin freno aparente, hacia el mundo en desarrollo.




La primera ofensiva planeada consiste en inyectar liquidez, un billón (millón de millones) de dólares, en la economía mundial...

Le sigue la iniciativa de una declaración de jubileo (condonación) de la deuda para las economías con mayores penurias...

La tercera embestida tiende a reforzar los servicios sanitarios de urgencia desplegados en la acción contra la pandemia... 

La Unctad estima que a esos planes sanitarios urgentes contra la covid-19 y a los programas de alivio social vinculados a ellos se les pueden destinar fondos por 500 000 millones de dólares financiados por los recursos de la asistencia oficial al desarrollo (ODA), prometidos aunque nunca desembolsados por las naciones industrializadas para cooperación con los países menos avanzados.

El documento de la Unctad alude a tales paquetes de estímulo, “sin antecedentes tanto por dimensión como por objetivos”, anunciados en los últimos días por las mayores economías y China para atenuar los crecientes perjuicios económicos y responder a la inexorable gran crisis económica que está en el horizonte.

Al titular el documento, Kozul-Wright hizo toda una declaración de intenciones y aludió al compromiso del G20. El texto se denomina: “El covid-19 estremece a los países en desarrollo: Programa hacia ‘lo que sea necesario’ para los dos tercios de la población mundial constreñida al atraso”.

“Si se aplica una renta mínima condicionada y corta en el tiempo, será como poner una tirita si te han cortado la aorta”. Entrevista a Daniel Raventós


Hablamos con el economista y presidente de la Red Renta Básica sobre la medida que pretende aprobar el Gobierno, que según él será insuficiente para afrontar las consecuencias de la crisis desencadenada por el coronavirus. Aboga para garantizar un ingreso incondicional al conjunto de la población hasta terminar el año, defensa su viabilidad y apuesta por poner la política económica “al servicio de la mayoría de la población”. La entrevista la realizó para Públic Marc Font, el jueves 26 de marzo.

“La nación tendrá el derecho de imponer a la propiedad privada las modalidades que dicte el interés público”




Si no hay cambios de última hora, los próximos días el Gobierno anunciará la aprobación de una renta mínima temporal destinada a personas con ingresos bajos -o sin ingresos- que no pueden beneficiarse de las ayudas aprobadas hasta ahora para afrontar la emergencia del coronavirus. Para el economista Daniel Raventós (Barcelona, ​​1958) si se aplica así la medida será más que insuficiente. El también presidente de la Red Renta Básica y editor de Sin Permiso, aboga por lo menos por una renta básica universal hasta final de año, es decir, un ingreso incondicional pagado por el Estado a cualquier ciudadano que la solicite. Atiende a Públic por teléfono para insistir en la necesidad de una medida de este tipo, defender su viabilidad económica y analizar la situación que puede generar la nueva crisis económica. Para salir de la crisis tiene muy claro que hay que “hacer política económica al servicio de la mayoría de la población”.

La pandemia acelera el cambio de época y el fin de la era de globalización neoliberal


Secuelas económicas del coronavirus: el rescate masivo de empresas, la estatalización de la economía para hacer frente a los gastos y pérdidas causados por el coronavirus, y el cierre de mercados y de fronteras en la mayor parte de países, anticipan “el fin de la forma de globalización recetada por el dogma neoliberal, que dejó a los individuos y a sociedades enteras incapaces de controlar gran parte de su propio destino”, según la describe Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía.

“Durante los últimos 40 años, las élites de países ricos y pobres prometieron que las políticas neoliberales conducirían a un crecimiento acelerado y que los beneficios se filtrarían hacia abajo para que todos pudieran prosperar”. Así empieza el esclarecedor artículo que Joseph Stiglitz publicó el pasado 26 de noviembre en Social Europe, titulado: El fin del neoliberalismo y el renacimiento de la Historia.




Todo indica que con el coronavirus se está precipitando el principio del fin de esa larga era en la que “la forma de globalización recetada por el dogma neoliberal dejó a los individuos y a sociedades enteras incapaces de controlar gran parte de su propio destino“.

El augurio de Stiglitz estaba ya entonces más que fundamentado –sobre todo, ante el proteccionismo a ultranza que imprime el presidente de EEUU, Donald Trump, a la gran superpotencia económica mundial–, pero tras el estallido de la pandemia planetaria del Covid-19 se refuerzan las señales de que esa globalización neoliberal toca a su fin, en un nuevo mundo de ciudadanos confinados, fronteras cerradas e insolidaridad comercial.

La ausencia de virtudes solidarias de esa doctrina neoliberal quedó evidenciada hace sólo unos días, cuando los gobiernos de Alemania y de Francia prohibieron la exportación de mascarillas y otros elementos básicos de protección sanitaria a Italia, en el momento en que ese país estaba desbordado por cientos de muertes y miles de contagiados diarios. La respuesta inicial de la Unión Europea fue a todas luces tardía e insuficiente, pero incluso ahora –cuando la mortífera amenaza se ha extendido sin remedio a todos los países miembros– se ve constreñida y entorpecida por el corsé que esa doctrina neoliberal impuso a todos los gobiernos para cumplir el dogma del déficit mínimo.

Antonio Gramsci y la filosofía política actual por POR DAMÍAN PACHÓN SOTO


La filosofía política actual ha visto un inusitado renacer del pensamiento del filósofo italiano Antonio Gramsci. Conceptos como sociedad civil, ideología, intelectual orgánico, reforma intelectual y moral y, muy especialmente, el de hegemonía, hacen parte del vocabulario político de movimientos como Podemos en España y de parte de la izquierda latinoamericana. Incluso la derecha se ha apropiado de parte de su pensamiento. ¿A qué se debe esto? La respuesta es sencilla: esos conceptos se han convertido en herramientas teóricas importantes a la hora de pensar la elaboración de ideologías coherentes, la obtención del consenso social, la transformación del sentido común, la organización militante, la acción política y el logro de la hegemonía social, donde un proyecto político logra el apoyo de la mayoría (hegemonía), así sea de manera transitoria.




En interpretaciones actuales de su pensamiento, como las del recién fallecido pensador argentino Ernesto Laclau o de la filósofa belga Chantal Mouffe; en las del filósofo colombiano Santiago Castro-Gómez, entre otros, no se trata ya de la materialización del comunismo por parte de la clase obrera, sino de luchar por la construcción de una voluntad colectiva para radicalizar la democracia. A mi juicio, esta reinterpretación gramsciana, complementada con lo más selecto del pensamiento crítico actual, permite formular un constructivismo político, donde la diversidad y la diferencia propias de la sociedad actual y sus actores, tienen plena cabida y se constituye en una herramienta fundamental a tener en cuenta en los procesos políticos y electorales.

A mi juicio, los siguientes doce puntos- en estela gramsciana, aunque no exclusivamente- condensan una apuesta democrática, constructivista y vitalista. Veamos estas tesis de manera simple:

1º. El hombre hace la historia...

2º. La contienda por el poder y por ganar la dirección de la sociedad...

3º La política consiste en disputar el sentido común...

4º. Sustituir una vieja concepción del mundo...

5º. Destruir el sentido común de la clase dirigente...

...

Latinoamérica: ¿moratoria o condonación?


Los efectos directos e indirectos del Covid-19 y medidas de política económica y social que se ejecuten para compensar empresas y personas, por perdida de producción, empleos e ingresos, son, hasta el momento, impredecibles e incuantificables. Sin embargo, asumiendo que gran parte de los países aprenderán unos de otros para aplanar la curva de contagio y muertes, un problema mayor está por venir: ¿Cómo hacer frente a los pagos por servicio de la deuda pública externa?; especialmente deuda de los gobiernos con los organismos financieros multilaterales, ya que, en el caso de la deuda bilateral, una “solución” en marcha es que el G-20 autorice una suspensión de pagos de créditos bilaterales oficiales.




Todavía no existe un pronunciamiento contundente de estos organismos sobre el tema del endeudamiento multilateral de los países, y la respuesta es asignar mayores recursos para enfrentar la pandemia. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha puesto a disposición de países miembros, 50,000 millones de dólares de rápido desembolso, de los cuales 10,000 millones de dólares (20%) pueden ser utilizados por los más pobres sin costo alguno; esperaría capitalizar además el Fondo Fiduciario para Alivio y Contención de Catástrofes (FFACC) de 200 millones de lempiras en carácter de donaciones a los países. En el caso del grupo del Banco Mundial, se habla de 14,000 millones de dólares para apoyar a las empresas y los países, incluyendo, curiosamente, el reforzamiento de los sistemas nacionales de salud, cuando hace poco el discurso era de privatización y terciarización de los servicios; estos recursos pueden aumentar hasta 150,000 millones en los próximos 15 meses.

dimarts, 31 de març de 2020

Coronavirus: autodefensa de la propia Tierra por LEONARDO BOFF


La pandemia del coronavirus nos revela que el modo como habitamos la Casa Común es pernicioso para su naturaleza. La lección que nos transmite reza así: es imperativo reformatear nuestro estilo de vida en ella, como un planeta vivo que es. Ella nos viene avisando de que, así como nos estamos comportando, no podemos continuar. En caso contrario, la propia Tierra se tendrá que librar de nosotros, seres excesivamente agresivos y maléficos para el conjunto del sistema-vida.

En este momento, ante el hecho de estar en medio de una guerra mundial, es importante que seamos conscientes de nuestra relación hacia ella y de la responsabilidad que tenemos en el destino común Tierra viva-humanidad.




Acompáñenme en este razonamiento, veamos: El Universo existe desde hace ya 13,7 mil millones de años, desde que ocurrió el big bang. La Tierra, hace 4,4 mil millones. La Vida, hace 3,8 mil millones. El ser humano hace 7-8 millones. Nosotros, el homo sapiens/demens actual, hace 100 mil años. Todos, el Universo, la Tierra y nosotros mismos, estamos formados con los mismos elementos físico-químicos (cerca de 100) que se forjaron, como en un horno, en el interior de las grandes estrellas rojas durante 2-3 mil millones de años (por lo tanto hace 10-12 mil millones años).

La Vida, probablemente, comenzó a partir de una bacteria originaria, madre de todos los vivientes. La acompañaron un número inimaginable de microorganismos. Nos dice Edward O. Wilson, tal vez el mayor biólogo vivo: sólo en un gramo de tierra viven cerca de 10 mil millones de bacterias de hasta 6mil especies diferentes (La creación: cómo salvar la vida en la Tierra, 2008, p. 26). Imaginemos la cantidad incontable de esos microorganismos en toda la Tierra, siendo que solamente el 5% de la vida es visible, y el 95%, invisible: el reino de las bacterias, de los hongos, y de los virus…

Sigan acompañándome en mi razonamiento: hoy es considerado un dato científico, desde 2002, cuando James Lovelock y su equipo demostraron ante una comunidad científica de miles de especialistas en Holanda que la Tierra no sólo tiene vida sobre ella, ella misma está viva.

COVID19 no se originó en China


1.  Desde Malthus, no han faltado voces que pregonan la necesidad de disminuir la población planetaria. Los estrategas de Washington, con Rumsfeld/Cebrowski a la cabeza, han apostado por la reconfiguración del mundo para seguir dominándolo.

2.  Las tesis neoliberales de reducción del gasto social expresan ese neomalthusianismo genocida: Christine Lagarde, del Banco Central Europeo y ex FMI, ha dicho que hay “demasiados viejos y debemos eliminarlos”, mientras que el vicegobernador de Texas, Dan Patrick, ha dicho que “los abuelos deberían sacrificarse y dejarse morir para salvar la economía”.

3.  La emergencia de China ha puesto en peligro la hegemonía de EUA, que intenta frenar su desarrollo, y el COVID19 pudiera ser una de sus posibles herramientas, tal como lo consideran reputados analistas de geopolítica. No en vano Wilbur Ross, Secretario de Comercio de EUA, dijo que “el COVID19 “traería de regreso a casa muchos empleos” que ahora están en China


4.  Un nuevo orden internacional con EUA, China y Rusia a la cabeza aportaría una mayor simetría en las relaciones internacionales, pero Washington se opone.

5.  Antes del brote en Wuhan, instituciones científicas y académicas de EUA (v.g., Harvard University) llevaron a cabo en dicha ciudad, sin autorización, investigaciones biológicas, robaron ADN de cientos de miles de ciudadanos chinos y fueron expulsadas del país por actos opacos.

6.  En octubre de 2019, se llevaron a cabo en Wuhan Ejercicios Militares en los que participó EUA con tan mal desempeño que ello dio lugar a las sospechas de que los miembros de su delegación no eran realmente atletas y que los mismos –que se hospedaron cerca del mercado de mariscos– lo diseminaron desde ese lugar.

7.  También el 18 de octubre de 2019 (dos meses y medio antes del brote en Wuhan) se llevó a cabo un simulacro o ejercicio en Nueva York del Foro Económico de Davos para determinar el impacto de una pandemia en la economía mundial. Participaron la “John Hopkins Center for Health Security” y la “Bill & Melinda Gates Foundation”. Aunque el Foro ha negado toda conexión con COVID19, este hecho no deja de ser sorprendente.

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30.  Para concluir, preguntemos:

¿Qué relación guarda el COVID19 con las ideas neomalthusianas? ¿Qué dicen “Global Research” y el “Pirbright Institute” del Foro de Davos y el supuesto rol de Yoshihiro Kawaoke?  ¿Cómo se relacionan la Fundación de Bill y Melinda Gates con los Ejercicios Militares de Wuhan?

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Supremacía blanca, xenofobia y “virus chino”, un coctel en tiempos volátiles


NACIONES UNIDAS, 25 mar 2020 (IPS) - Cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, definió en repetidas ocasiones a la covid-19 como producto del “virus chino», alentó a que supremacistas blancos resucitasen un antiguo insulto étnico contra chinos y asiáticos orientales: el «peligro amarillo», que en el pasado se usaba como expresión xenófoba en diferentes partes de Occidente.
Tendayi Achiume, relatora especial de la ONU sobre las formas contemporáneas de racismo, discriminación racial, xenofobia y formas conexas de intolerancia, es muy crítica con las expresiones racistas sobre una pandemia que se había cobrado hasta este miércoles 25 casi 19 000 muertes y 25 000 contagiados en el mundo, con su epicentro desplazado de China a Europa.


Consideró que «es desalentador ver a autoridades, incluido el presidente de Estados Unidos, adoptar nombres alternativos para el coronavirus covid-19”.

“En lugar de utilizar el nombre internacionalmente reconocido del virus, estas autoridades han adoptado nombres con referencias geográficas, que generalmente se refieren a su aparición en China”, se quejó la especialista en racismo y xenofobia nacida en Zambia.

La también  profesora asistente de Derecho en la Escuela de Leyes de la estadounidense Universidad de California, consideró que “este uso calculado de un nombre geográfico para este virus se basa en el racismo y la xenofobia y los fomenta”.

África requiere 100 000 millones de dólares ante covid-19


ADDIS ABEBA, 25 mar 2020 (IPS) - Africa pidió ayuda urgente, por el orden de los 100 000 millones de dólares, para enfrentar la pandemia de covid-19 con redes de salud que alcancen a su población más vulnerable, y amortiguar el impacto sobre sus frágiles economías.

Se necesitan “esos recursos adicionales, enormes e inmediatos, con el liderazgo de instituciones multilaterales”, expuso la Comisión Económica para África (ECA, en inglés), en una comunicación dirigida a las cabezas del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y el Banco Central Europeo.


La vida cotiadiana, como tomar el transporte para ir al trabajo, se altera con las medidas de distanciamiento social que impone el combate al coronavirus. La pandemia afecta a todas las eonomías, en particular las de los países más vulnerables, entre los que se cuentan al menos 40 de África. Foto: FMI

La agencia regional de las Naciones Unidas y los ministros africanos de Finanzas, luego de una teleconferencia el sábado 21, solicitaron en primer lugar la exención inmediata de todos los pagos de intereses sobre deudas del sector público, que alcanzan a 44 000 millones de dólares, con una posible extensión a mediano plazo.

Para el sector privado, pidieron la exención inmediata de  los pagos de intereses para compromisos como créditos comerciales, alquileres y bonos corporativos, así como liquidez para que los bancos centrales puedan garantizar compras esenciales.

El FMI y el Banco Mundial, en una declaración conjunta de sus respectivos presidentes, Kristalina Georgieva y David Malpass, pidieron este miércoles 25 a los acreedores oficiales de los 76 países más pobres -40 en África- que suspendan los pagos de la deuda para aliviar el impacto de la pandemia.



La bolsa o la vida, el falso dilema en Brasil ante el coronavirus


RÍO DE JANEIRO, 26 mar 2020 (IPS) - “Van a morir 300, 400, 500 mil personas en los próximos dos años en Brasil a consecuencia del daño económico” derivado de las restricciones con que se busca combatir al coronavirus, pronosticó el empresario Junior Durski.

Paralizar la economía nacional “a causa de 5000 o 7000 personas que van a morir” a causa de la enfermedad covid-19 no es realista, protesta el dueño de la red de restaurantes Madero, en un video difundido por Instagram, ante el cierre temporal de las actividades que aglomeran personas.

Los efectos del aislamiento social y la suspensión productiva serán peores que la epidemia en sí misma, coinciden el presidente Jair Bolsonaro y muchos empresarios que, como Durski, pelean por mantener abiertos sus negocios.

La Avenida Paulista, el centro financiero y de las grandes movilizaciones en Brasil, en la sureña ciudad de São Paulo, inusualmente vacía el miércoles 25. Las medidas de aislamiento social, con cierre de comercio, empresas y servicios, para contener el contagio del coronavirus, vació las calles de la ciudad más poblada del país


Pero abusan de datos cuestionables o claramente irreales en sus argumentos. Por lo que ya se conoce, sin acciones para contener el ritmo de la epidemia, Brasil tendría mucho más que 7000 muertes, cifra ya superada por Italia, que tiene una población 70 por ciento menor y mejores condiciones económicas, y que adoptó radicales medidas para cortar la expansión del virus.

En este país de 210 millones de habitantes, el desempleo de 40 millones de trabajadores y la consecuente mortandad de centenares de miles de personas, a causa del hambre y la violencia, suena una exageración y en cualquier caso solo es imaginable ante una total omisión del Estado brasileño.

Mitigar las secuelas de la recesión económica, inevitable también en caso de restricciones más laxas a las aglomeraciones que favorecen el contagio, es una tarea a que están dedicados todos los gobiernos.


La crisis del coronavirus y nuestros tres niveles de negacionismo


La naturaleza nos está enviando un mensaje con la pandemia de coronavirus (que no deberíamos ver sino como uno de los elementos de la crisis ecosocial sistémica en curso), según el responsable de medio ambiente de Naciones Unidas, Inger Andersen.

Andersen ha declarado que la humanidad está ejerciendo demasiadas presiones sobre el mundo natural con consecuencias dañinas, y advierte de que no cuidar la naturaleza significa no cuidarnos a nosotros mismos.

No ser capaces de responder adecuadamente a crisis como esta remite a nuestro problema de negacionismo. Sobre ello ha insistido con acierto George Monbiot:




“Hemos estado viviendo dentro de una burbuja, una burbuja de confort falso y denegación. En las naciones ricas, habíamos comenzado a creer que hemos trascendido el mundo material. La riqueza acumulada, a menudo a expensas de otros, nos ha protegido de la realidad. Viviendo detrás de las pantallas, pasando de una cápsula a otra –nuestras casas, coches, oficinas y centros comerciales–, nos convencimos de que la contingencia se había retirado, de que habíamos llegado al punto que todas las civilizaciones buscan: aislamiento de los peligros naturales”.

Somos organismos ecodependientes e interdependientes dentro de una biosfera donde “todo está conectado con todo lo demás” –según la célebre primera ley de la ecología de Barry Commoner– y donde los virus son fuente de variabilidad y motor de la evolución biológica.

Movilizarse a destiempo puede convertir las crisis en catástrofes terminales.