Cuando una experiencia social supera los diez años, parece traspasar el umbral de la sobrevivencia para adentrarse en el sueño de cambiar el mundo. Las fábricas recuperadas pro sus trabajadores muestran que aún es realizable el sueño de crear un mundo sin patrones.Una parte de los movimientos de trabajadores no se limitan a la defensa del empleo y al incremento de los salarios, o sea del consumo, sino que pretenden ir más allá y buscan, sea por convencimiento o por necesidad, trascender el lugar de subordinación que se les ha asignado en la sociedad.
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