Debían pasar 200 años para que la de unidad de América Latina y del Caribe soñada por Bolívar y San Martín, Hidalgo y Artigas, Sucre y O´Higgins y cien más, comience a concretarse en realidades de esperanzadora integración social, política, económica y cultural de los pueblos. Es la energía revolucionaria y antiimperialista latente desde el Río Grande del Norte hasta la Tierra del Fuego, la que impulsó el surgimiento de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, como un nuevo paradigma de unión que se anida en conciencias y sentimientos de hombres y mujeres libres, democráticos y progresistas de esta pare del mundo que es el futuro de la humanidad.
lunes, 19 de diciembre de 2011
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