Una de las paradojas del presente es que, para ser realmente reformista,hace falta ser revolucionario. Para decirlo de otra forma, el capitalismofinanciarizado neoliberal tiene tal fuerza organizada que hace extremadamente difícil cualquier intento para reformarlo aunque sea moderadamente. Esto tiene, al menos, una doble consecuencia: permite ampliar enormemente el marco de alianzas para políticas nacional-populares pero (este pero tiene cierta importancia)hace extremadamente difícil aplicar desde el gobierno políticas que recuperen derechos sociales perdidos, fomenten y amplíen las políticas de bienestar y, sobre todo, construyan modelos productivos social y ecológicamente viables.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada