La Asamblea Constituyente no puede ser una herramienta instrumentalizada, como hasta ahora, por una elite política y económica al margen de la mayoría social, sino todo lo contrario, debe ser un verdadero instrumento acaparador del poder popular de dicha mayoría social y para el buen vivir de la ciudadanía política. Se trata de rescatar la participación política y ciudadana de las bases sociales para ir dejando a un lado este modelo de representatividad tan apegado a las razones del mercado.
Lo cierto es que un verdadero proceso constituyente que incluya a la mayoría social, no puede ser ni conducido ni manipulado ni representado por las estructuras o formas tradicionales de hacer política. Esta asunción obliga a una refundación de lo político que podría tener mucho que ver de hecho con la creación de una Asamblea Constituyente democrática que fuera construyendo nuevas formas mientras trabaja en el desarme de las anteriores. Quizás el hecho de que las bases populares puedan poner en marcha un proceso constituyente sea efectivamente un comienzo y un modo de ir ganando espacio, conciencia y participación. Y no cabe duda que esto implica un reto de construcción de una conciencia política durante muchos años cercenada. Construcción de comunidad frente a individuo. Discusión política, participación política, educación política, aprendizaje político y colectivo

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