“Acudí al centro de valoración de la Comunidad de Madrid en silla de ruedas, con el muñón totalmente vendado y el pie también. Ni me podía levantar, si lo hubiese intentado me hubiese comido el suelo con la boca “ , así recuerda Carlos Romero, 36 años, la mañana de hace un par de años en la que acudió al examen médico para que dictaminasen qué porcentaje de discapacidad le correspondía. Se llevó una sorpresa al comprobar que no le concedían el baremo de movilidad reducida y que valoraban su discapacidad en un 49%. Esta cifra da por hecho que es una minusvalía moderada: el Real Decreto que rige los baremos establece que con ese porcentaje el afectado puede realizar la mayor parte de las actividades diarias.

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