dilluns, 8 de juny del 2015

Más allá de la primavera democrática



No ha habido ruptura democrática. Pero las elecciones municipales del pasado domingo han producido una importante grieta en el sistema de partidos establecido desde la Transición. Madrid y Barcelona son la punta de este cambio, pero no están solas. Valencia, Zaragoza, a Coruña, Santiago de Compostela, Cádiz apuntan en la misma dirección. No deja de ser divertido que Barcelona y Madrid, muchas veces enfrentadas entre sí por sus élites dominantes, vuelvan a aparecer juntas cuando hay un giro progresista en el país. Al final al PP no le ha servido el leve repunte económico para volver a engatusar a mucha gente (aunque mantiene importantes resortes de poder y hegemonía cultural en sectores importantes de la sociedad) y la corrupción, los recortes, la prepotencia, el desprecio democrático, el clasismo, las ideas retrógradas y la impudicia de sus líderes le han acabado pasando factura.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada