No se engañen, la filantropía de las fundaciones globalistas y de sus plataformas de marketing social en tiempos de escasez, no busca purgar sus “pecados” devolviendo con una mano lo que despoja con la otra sino todo lo contrario: extraer las últimas gotas de sangre al exhausto y escaso de ella, a través del mecenazgo de “emprendedores sociales”-ellos son sus embajadores entre “la plebe” o base de la pirámide-, “empoderamientos” desclasantes, “democracias ciudadanas” y otros narcóticos de sedación social. -
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