Las sirenas han dejado de sonar en Bruselas, que ha amanecido nublada y plomiza. Un día después de los atentados en el aeropuerto y el metro de la capital belga, que costaron la vida a una treintena de personas e hirieron a otras 200, la ciudad ha despertado conmocionada. La televisión difunde las imágenes de tres de los terroristas identificados: los hermanos Jalid y Brahim El Bakraou, que estaban fichados por vandalismo, murieron en las explosiones. Najim Laacharoui, retornado de Siria en 2013 y al que se relaciona con los atentados de París, sigue en busca y captura, pese a que los medios belgas afirmaron esta mañana que había sido detenido en Anderletch, una información que ya ha sido desmentida por las autoridades.
Anoche, varias decenas de personas se concentraron hasta la medianoche en una improvisada vigilia en la plaza de la Bolsa.

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