diumenge, 13 de març del 2016

El potencial del consumo en el camino hacia otros mundos posibles



El consumo puede abordarse desde su poder transformador, y entenderse como uno de los ejes para la construcción de una sociedad post-capitalista. “Cada acto de consumo es un gesto de dimensión planetaria, que puede transformar al consumidor en un cómplice de acciones inhumanas y ecológicas perjudiciales”, escribe el filósofo brasileño Euclides André Mance. 

Del mismo modo, cada acto de consumo puede ser una forma de activismo que nos lleve hacia un mundo más justo, más humano, y que, en lugar de alienarnos, nos ayude a desarrollar nuestras capacidades. Se trata, entonces, de consumir críticamente, y también de consumir con criterio; esto es, comprar lo que necesitamos y no lo que la publicidad nos dice que deseamos, y superar la idea de propiedad como única forma de posesión. El consumo es un acto político.

Consumo crítico, justo, responsable, solidario. Diferentes formas de nombrar el comportamiento de un consumidor que quiere dejar de ser cómplices de la irresponsabilidad autodestructiva promovida por el sistema capitalista; que ya no cree que “cuanto más, mejor” ni que “tanto tienes, tanto vales”. Un ciudadano, en fin, que se informa sobre lo que compra para ser cada día más coherente con sus ideas. Porque, como nos gusta recordar en Carro de Combate, si el consumo es un acto político, la primera batalla es la de la información.

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