dijous, 10 de març del 2016

Guatemala: 360 años de cárcel para militares estupradores de indígenas

El silencio casi sepulcrar que reinaba en una abarrotada Sala de Vistas de la Corte Suprema de Justicia de Guatemala fue interrumpido abruptamente por el fuerte e interminable aplauso y los gritos de jubilo.

La jueza Jazmín Barrios acababa de concluir la lectura de la sentencia condenatoria contra los exmilitares Esteelmer Francisco Reyes Girón y Heriberto Valdez Asig.

Finalmente fueron encontrados culpables de los delitos contra los deberes de humanidad en su forma de violencia sexual, esclavitud sexual y doméstica contra mujeres del pueblo originario maya Q'eqchi', del asesinato de Dominga Coc y sus dos niñas, Anita y Hermelinda, así como de la desaparición forzada de siete hombres, esposos de las querellantes.

Víctimas celebran condena de militares que las sometieron a la esclavitud sexual.


Por estas atrocidades fueron condenados a un total de 120 y 240 años de prisión respectivamente, y las penas son inconmutables.

En 1982, uno de los tantos destacamentos militares desplegados por la política contrainsurgente del Estado guatemalteco en pleno conflicto armado interno, se instaló en la comunidad de Sepur Zarco, en el nororiente del país.

Las mujeres fueron sometidas por los uniformados, violadas repetidamente y esclavizadas. Sus maridos fueron desaparecidos. El sólo hecho de estar tramitando la legalización de sus tierras fue considerado como un acto insurgente.

El horror de los abusos se prolongó durante más de seis meses y marcó sus vidas para siempre.

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