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sábado, 20 de agosto de 2016

Los niños ignorados por Europa

Cada vez llegan más menores no acompañados a las costas de Sicilia. Muchos abandonan un sistema de acogida que no garantiza sus derechos básicos y los condena a la clandestinidad o a caer en manos del tráfico en Italia. Su deseo: alcanzar otro país del norte de Europa y reunirse con sus familiares.




Decenas de menores de entre 13 y 17 años provenientes de África subsahariana se reúnen cada día en la Estación Central de Catania a la espera de partir en autobús hacia las principales ciudades de Italia, por lo general Roma o Milán. El propósito de su viaje es, precisamente, encontrarse con los familiares que se ubican en otros países del norte de Europa, como Francia o Alemania. 

Son niños, en su mayoría eritreos, que llegan solos a las costas de Sicilia tras un largo y peligroso trayecto en balsas de goma desde Libia o Egipto. Después, tras su registro en los centros de identificación (los llamados 'hotspots'), son enviados a comunidades para menores de las que deciden escapar. Prefieren dormir todos juntos en un aparcamiento público solo con el deseo de conseguir el billete de transporte que los aleje de Sicilia

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