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sábado, 10 de septiembre de 2016

EL SALVADOR: Semillas y plantas ancestrales refuerzan dieta de salvadoreños

 Juana Morales prepara una de las comidas favoritas en El Salvador, las pupusas, una especie de  tortillas de harina rellenas. Pero las suyas son únicas: no son las tradicionales de maíz, sino de ojushte, una semilla altamente nutritiva, que cayó en el olvido y cuyo consumo se promueve ahora entre comunidades rurales.

“Casi todos los días cocino algo con ojushte, sean pupusas, tamales (masa de maíz) o tortitas, es un excelente alimento”, contó la mujer de 65 años a IPS, metida en su cocina, en San Isidro, un pueblo de 3.000 habitantes, en el municipio de Izalco, en el occidental departamento de Sonsonate.




El ojushte es un árbol cuyas semillas, por sus bondades nutritivas, están comenzando a ser aprovechadas en esta y otras comunidades del país, como una forma de ofrecer alternativas nutricionales a las familias rurales, al mismo tiempo que se lucha contra el impacto del cambio climático.

Aunque escasa, la especie se encuentra en la campiña salvadoreña, y en la época prehispánica fue parte importante de la dieta de las culturas indígenas de toda Mesoamérica, explicó Ana Morales, coordinadora de Maná Ojushte.

Maná Ojushte comercializa 70 por ciento de la producción y el restante 30 por ciento se distribuye gratis en la comunidad, por medio de refrigerios en la escuela de la comunidad, así como a los adultos mayores y a las mujeres embarazadas.

En efecto, el fin último es que las familias conozcan los beneficios de la semilla, y sepan que hay alimento disponible en su comunidad, altamente nutritivo y de fácil acceso.


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