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viernes, 14 de octubre de 2016

La recargada colonialidad permanente


La condición de colonialidad no sólo configura en el colonizado la idealización “natural” del color, sentir, hacer y pensar del colonizador, sino que instala dispositivos nefastos en las estructuras psicológicas más profundas del primero que irremediablemente lo convierten en un ser creyente que diviniza al segundo.




Por tanto, para el o la colonizada, las condiciones de subordinación/despojo no sólo son vistas como “realidades normales”, sino que son asumidas con gratitud como una “benevolencia” del colonizador.

Quizás por ello, no es común preguntarse sobre la benignidad del histórico legado colonial permanente que comenzó hace 524 años, en Abya Yala.

En lo filosófico. Estableció la supremacía de la idea de UNIDAD (uno, indivisible) sobre el sentido filosófico de la DIVERSIDAD en interrelación que regía a los pueblos. Así, se instaló la violenta aniquilación de los OTROS/AS como el único estilo civilizatorio para el “progreso” de la humanidad. Esta filosofía del UNO, que irremediablemente condena a los OTROS diversos en enemigos, ha devastado no sólo la diversidad cultural/civilizatoria, sino a la vida misma en sus diversas expresiones.

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