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martes, 16 de mayo de 2017

A desinstalar, a desinstalar


¡A desalambrar, a desalambrar!
que la tierra es nuestra,
tuya y de aquel,
de Pedro, María, de Juan y José.
Daniel Viglietti

La aludida producción musical surgió en la estela del Primer Encuentro Internacional de la Canción Protesta, que se llevó a cabo en Cuba entre el 27 de Julio y el 3 de Agosto de aquel año, en el que participó Viglietti junto a unos cincuenta artistas comprometidos con la lucha social de dieciséis países[1]. La confluencia de aquellos cantores revolucionarios no era casual. Por esos mismos días se desarrollaba en La Habana la Primera Conferencia Internacional de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), cuyo objetivo fue el de analizar, intercambiar  y coordinar las diferentes estrategias de los movimientos revolucionarios, por entonces proclives en su gran mayoría a derrocar mediante la lucha armada a gobiernos tiranos, oligárquicos y serviles al imperialismo norteamericano.


Habrá que empezar a desinstalar contenidos. Contenidos que no se encuentran en los prodigiosos aparatos con los que habitualmente interactuamos, sino en el gigantesco disco duro con el que contamos desde el mismo día en el que nacimos. Sin embargo, es aquél con el que menos interactuamos, al menos intencionalmente.
La salida ante el desesperante estado de deshumanización y violencia corporativa en el que nos encontramos prisioneros, comienza con la desinstalación de contenidos en nuestra propia conciencia y con la colocación de un potente antivirus, llamado atención, para evitar que nuevas plagas nos afecten. Claro que esta acción restringida al ámbito interno del operador no consigue aminorar en lo más mínimo los efectos de destrucción global, pero es perentoria para acometer la lucha colectiva contra la nueva dictadura tecnológico-comunicacional-informática, apenas una renovada forma de viejos órdenes sociales asfixiantes.
Pero sí hay en la profundidad intermedia un contenido que es imprescindible remover de inmediato. La creencia en el individualismo como forma de vida.

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