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martes, 9 de mayo de 2017

El cáñamo es mucho mejor que su reputación



Desde días perezosos fumando gruesos porros hasta ropa que solo usarían alocadas hippies. Muchas imágenes se nos vienen a la cabeza cuando hablamos del cáñamo, pero ¿cúan reales son?




Paseando por loa alrededores de un edificio medio abandonado en Brandeburgo durante el verano pasado, sentí una ligera agitación al ver un grupo de plantas, ya crecidas, de pequeñas ramas y con siete hojas en sus extremos. Unas hojas que hablaban por sí solas. O eso pensé.

Al final, la historia resultó distinta a la que me había imaginado. Pensaba que era un grupo de plantas con propiedades embriagantes pero una persona con más conocimientos de botánica que yo, me explicó que se trataba de los tallos fibrosos del cáñamo. 

En este punto, tengo que reconocer mi desconocimiento sobre la planta de Cannabis sativa. Aunque no estoy sola en esto, mi error es tan honesto como común. De hecho, es histórico.

Diversas fuentes, sobre nuestra coexistencia con el cáñamo, muestran que la planta se utiliza desde hace unos 10.000 y 17.000 años, siendo uno de los primeros cultivos domésticos. La reliquia más antigua de la industria humana es una pieza de tela tejida a partir de sus fibras.



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