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jueves, 20 de julio de 2017

Caracas era una guerra


 La noche es un disparo en varios puntos de Caracas. Sigo las tendencias en twitter, los videos treinta segundos que muestran un escenario de supuestas protestas que, al día siguiente, pocos sabrán si fueron o no real. Ese es el truco: crear un tiempo-espacio falso que finalmente es verdad para millones. Se necesita dinero, laboratorios, cuentas de miles de seguidores en redes sociales, coordinación, táctica del rumor, gritos sueltos y ruidos de balas. La derecha tiene eso por cantidades. Sabe que construir un episodio y armar la matriz es jugar con ventaja. Se ha preparado para eso, tiene una arquitectura nacional y extranjera. Opera sucio, criminal, eficaz.



La verdad es la realidad de los muertos. En promedio son casi uno diario desde que comenzó el ciclo insurreccional de la derecha. Generalmente suceden pasado el mediodía hasta entrada la noche. Como un orden en el enfrentamiento. No son, como dice la derecha, producto del accionar de las fuerzas de seguridad del Estado: de los más de cien, nueve lo fueron. Es poco, es demasiado. El gobierno reconoce los errores, encarceló funcionarios. La dirigencia opositora no reconoce nada. Pocas veces en la historia se ha visto una clase política dueña de tanto cinismo y cobardía criminal. Es el otro truco: negar todo, fingir demencia. Funciona en el extranjero. ¿Quién es responsable de las muertes en Venezuela? Afuera dicen que el gobierno, aunque sea mentira -lo que importa es convencer. Dentro del país la ecuación no les resulta tan sencilla.

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