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viernes, 27 de abril de 2018

CÁRCELES: La larga sombra del sufrimiento penitenciario


En agosto de 2016, Luis Manuel Acedo murió de cáncer de páncreas después de dos años preso en Picassent. Murió en su casa, ya que la dirección del centro decidió excarcelarlo, dada la enfermedad terminal que padecía. La afección se desarrolló en la cárcel, donde había ingresado dos años antes en perfecto estado de salud. Su familia denuncia que murió por abandono médico, omisiones de pruebas y trato "cruel, inhumano y degradante" por parte del personal médico y de prisiones.



El pasado enero, la familia de Acedo presentó una querella criminal —admitida a trámite— en la que pide justicia e imputar a quien consideran responsables de los hechos: el médico y el subdirector médico del módulo 25 del centro penitenciario de Picassent. Los últimos meses ambos cargos han sido citados a declarar, así como ex compañeros de prisión de Luis Manuel.

La hermana de la víctima, Noelia Acedo, es hoy día la portavoz de la Asociación de Familias contra la Crueldad Carcelaria, "una organización de apoyo a familias que padecemos estas situaciones —y padecemos casi igual que el preso—, ante las injusticias que se cometen en las cárceles ", explica. Y enumera algunas, como la violación de derechos humanos, el aislamiento, la existencia de tortura, tratos vejatorios o el hecho de "que traten a las familias como delincuentes".

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