divendres, 20 de juliol del 2018

EE UU: El Guantánamo de los niños


Guantánamo, territorio de Cuba que es ocupado ilegalmente por los Estados Unidos desde hace más de un siglo, es tristemente célebre por haberse convertido en una cárcel y centro de tortura de ese país, como un claro ejemplo del irrespeto de la dignidad humana por parte de la primera potencia mundial. Jaulas, cadenas, perros de guardia, policías armados hasta los dientes, hombres torturados y reducidos a escombros, arrogancia y criminalidad imperial son algunos de los “grandes logros” de Guantánamo.

Eso mismo sucede en el propio territorio continental de los Estados Unidos, con un elemento adicional de sadismo extremo: los que son enjaulados son niños, algunos de ellos bebes de pocos meses de nacidos, que han sido brutalmente separados de sus padres. Este es el Guantánamo de los niños, por si algo le faltaba al fascismo social que impulsan los Estados Unidos.



Centro de detención fronterizo de McAllen, Texas


Negocio con el dolor humano

En Estados Unidos todo se convierte en un negocio lucrativo, todo se mide en dólares, hasta el dolor humano, en este caso el de los niños separados. Aunque no se conoce con detalle la información al respecto, puesto que es manejada casi secretamente, sí se sabe que hay miles de millones de dólares en juego, de los que se lucran instituciones privadas, destinados por el Estado para alojar, transportar y cuidar a los hijos de los migrantes encarcelados en la frontera sur. Por ejemplo, Southwest Key Programs, una organización sin fines de lucro, ha ganado 955 millones de dólares, como resultado de los contratos federales desde 2015.

En la medida en que se aplique a rajatabla la “tolerancia cero” mayor será el dolor que ello produzca entre los migrantes, pero también mayor serán las oportunidades de negocio que de allí se deriven, porque son miles los niños separados o porque la nueva directriz presidencial ahora permite enjaular familias completas. Los operadores de refugios, constructores y contratistas privados se frotan las manos con las nuevas fuentes de ganancia que se desprenden de la persecución a los migrantes y a sus hijos, por el nuevo programa gubernamental que se denomina, con toda la crueldad del eufemismo, “de menores extranjeros no acompañados”.


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