El inefable juez Llarena, acostumbrado a imponer sus decisiones amparándose en un aparato judicial procedente del franquismo, no acaba de digerir que en ningún otro país europeo, por muy aliados del Estado Español que puedan ser y por presiones políticas que estén recibiendo, los magistrados no comulguen con el delirante procesamiento por “rebelión” y “sedición” que él ha fabulado. Y acusa: es el tribunal alemán, como antes lo fueron los magistrados belgas, quien no respeta la “legislación internacional”, quien modifica su delirante “relato fáctico”…
En consecuencia ha decidido rechazar la entrega de Carles Puigdemont acusado sólo por un delito de malversación, y no por rebelión, renunciando por el momento a la euroorden que mantenía activa contra el president catalán en el exilio, arrestado en Alemania el pasado mes de marzo una vez procesado. El magistrado denuncia una “falta de compromiso” del tribunal alemán, que con su decisión “anticipa un enjuiciamiento para el que no tiene cobertura normativa” y también retira la euroorden de los otros seis exiliados en Bélgica, Escocia y Suiza: Toni Comín, Meritxell Serret, Lluís Puig, Clara Ponsatí y Marta Rovira.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada