Luego de una larguísima campaña electoral, la victoria. Evaluaremos en unos meses los indicadores de la economía que heredará el nuevo Gobierno pero, hasta entonces, se puede hacer una revisión de los desafíos que deberán afrontar López Obrador y su equipo para encarar un nuevo modelo económico con inclusión social.
Recuperación de la producción petrolera
Según datos de PEMEX, la producción petrolera se encuentra en caída constante desde diciembre de 2013. Entre este último mes y mayo de 2018 el descenso de la producción alcanzó el 26%. Como puede verse en el gráfico, esta caída es independiente del precio del petróleo, puesto que su caída es previa a la caída del precio del petróleo y tampoco respondió a su recomposición los últimos años.
La política del Gobierno de Peña Nieto, en este sentido, contribuyó al desmantelamiento de la empresa estatal[2], lo que fue utilizado para justificar un inicio de privatización, echando tierra sobre su propia gestión económica. La consecuencia más importante de la caída de la producción es el impacto que provoca en el ingreso nacional. La comercialización del petróleo representaba el 45% del presupuesto federal en 2008 mientras que, para este año, representa el 16,7%[3] de los ingresos.


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