dissabte, 22 de juny del 2019

Masacre y levantamiento en Sudán


En la madrugada del lunes 3 de junio las fuerzas paramilitares irrumpieron en la sentada frente al Comando General del Ejército en Jartum, Sudán, disparando contra los manifestantes y poniendo fin a seis meses de un levantamiento en gran medida pacífico. Los soldados se abrieron camino entre las barricadas de los manifestantes, quemaron sus tiendas de campaña y mientras les disparaban y golpeaban. Los testigos contaron que los soldados abrieron fuego indiscriminadamente, mientras arrojaban los cuerpos de los manifestantes asesinados al Nilo y violaban a dos de los médicos presentes en la sentada. 

En cuarenta y ocho horas el número de muertos ascendió a más de cien, mientras decenas de cadáveres se recogían de las aguas del Nilo. Quinientos más resultaron heridos en lo que solo podría describirse como una masacre premeditada. 




La sentada fuera del cuartel general militar se ha convertido en el epicentro de la actual Revolución sudanesa, con estudiantes y profesionales acampando para protestar contra el régimen militar que gobierna desde principios de abril. Liderados por la Asociación de Profesionales Sudaneses, un grupo de sindicatos prohibidos previamente por el régimen, el levantamiento ha mantenido un carácter no violento y altamente organizado y culminó en una huelga general de dos días a finales de mayo.

Dos meses después de las protestas iniciales que derrocaron al dictador Omar al-Bashir los revolucionarios siguieron expresando su misma exigencia principal: el fin del régimen militar en Sudán y un gobierno de transición dirigido por la población civil que pueda abrir camino hacia unas elecciones justas y democráticas. Semanas de negociaciones con los militares se estancaron y los militares se negaron a renunciar al control. 



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