Era de esperar que después del golpe de Estado a Zelaya Rosales (junio 2009), se profundizaran las políticas neoliberales iniciadas en 1990, con el gobierno del presidente Rafael Leonardo Callejas, que espera sentencia en EEUU por soborno y corrupción. Un ajuste tipo shock, en tanto la crisis política generada era una oportunidad para avanzar más rápido en términos de objetivos económicos como bajo déficit fiscal, inflación y aumento de los impuestos, pero, ante todo, con la liberalización comercial y financiera, y la privatización de los recursos naturales, salud, educación y empresas y servicios públicos.
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| Tras el golpe al presidente Manuel Zelaya (foto) se profundizaron el neoliberalismo y la corrupción |
Esta vigencia institucional de las políticas neoliberales, contaba con el apoyo del Fondo Monetario Internacional (FMI), ya que Zelaya Rosales hizo caso omiso de ellas, sobre todo en los que respecta a la devaluación del tipo de cambio, aumento de impuestos y la venta de empresas públicas; introduciendo, según el lenguaje del FMI, distorsiones en el sistema económico que afectaban el cumplimiento de los objetivos de estabilidad económica y libre comercio, como ejemplo los encajes diferenciados y subsidios indiscriminados a un número mucho mayor de consumidores de energía eléctrica.
Estas políticas también recibieron el beneplácito de un fuerte sector de la empresa privada, como los maquiladores, que serían favorecidos con mayor flexibilidad en la tasa de cambio, exoneraciones fiscales y costos prudenciales por pago de servicios públicos.

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