dimarts, 23 de juliol del 2019

Nicaragua 40 años de la revolución nicaragüense: ¿Pudo haber sido de otra manera? – Por Luis Carrión Cruz


Este 19 de julio de 2019 se cumplen 40 años de la revolución sandinista que derrocó al dictador Anastasio Somoza. En su momento el país estuvo dirigido por los denominados “nueve comandantes”, la dirección unificada del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), fruto de la unión de las tres tendencias en que se había dividido el FSLN en 1978 luego de la muerte de su fundador Carlos Fonseca Amador en 1976. Daniel Ortega es el presidente actual de Nicaragua, y junto a él estaban su hermano Humberto Ortega, Henry Ruiz, Víctor Tirado López, Luis Carrión, Jaime Wheelock, Bayardo Arce, Carlos Núñez -que falleció en 1990- y Tomás Borge que murió en 2012.

Dada la importancia del aniversario NODAL publica las reflexiones de Luis Carrión, uno de los nueve comandantes y el único que ha escrito con motivo de los cuarenta años.




LA REVOLUCIÓN FUE UN GIGANTESCO MOVIMIENTO POPULAR

Una revolución no es la toma del poder político de un partido por la vía de unas elecciones o por un golpe de Estado. La revolución fue un gran movimiento político y social, un gigantesco movimiento popular que derrocó a la dictadura somocista y después siguió empujando cambios profundos en la realidad social de nuestro país. En el derrocamiento de la dictadura participaron todos, de todos los sectores, de todas las clases sociales, de diferentes posiciones políticas, en diferentes momentos y de diferentes maneras, pero el FSLN fue su catalizador y protagonista principal. Fue el referente ético y político de esa lucha histórica.

Pero la Revolución no sólo fue un fenómeno político y social. También movilizó los espíritus de quienes participamos en ella. Y no me refiero sólo a los dirigentes, sino a muchísimos más. Por la Revolución fuimos muchos los que apartamos todos nuestros proyectos de vida personales para sustituirlos por el gran proyecto colectivo de la Revolución. Esta experiencia vital explica también por qué decenas, centenares y miles de personas estuvieron dispuestas a enfrentar por la Revolución enormes dificultades y sacrificios, hasta a poner en juego su vida, dando muestras de un heroísmo extraordinario, que quedarán ahí, en una historia que no se puede borrar. Sin eso no se puede explicar cómo en 1990 casi un 40% de los electores votó por el FSLN después de una década de terribles dificultades, escasez y dolor

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