dimarts, 9 de juliol del 2019

Perfiles de los relevos progresistas en Bolivia



El proceso de cambio en Bolivia ya lleva 13 años y espera renovar otro mandato a partir de las elecciones del próximo octubre. Durante todo ese tiempo, los principales esfuerzos gubernamentales se han orientado a la consecución de la soberanía política y económica, con las consecuentes mejoras en la redistribución de la riqueza y la calidad de vida de los bolivianos y bolivianas. Hoy, las condiciones sociales del país son muy distintas a las que encontraron Evo Morales y Álvaro García Linera, allá por 2004. Por un lado, el espíritu del movimiento que los condujo al Ejecutivo -si bien mantiene los mismos principios ideológicos progresistas-, parece estar reacomodándose a las vertiginosas consecuencias de las transformaciones impulsadas. Por otro, hay nuevas voces y militancias crecidas al compás del cambio: jóvenes socializados en un contexto familiar y político que acompañaron a los cambios en Bolivia pero que, a su vez, han encarnado las demandas y las necesidades de su generación.




Adriana Salvatierra Arriaza y Andrónico Rodríguez Ledezma son dos figuras que representan, justamente, una vertiente renovadora del oficialismo. Son militantes de base, con formación académica universitaria, representantes juveniles y miembros del Movimiento al Socialismo por una profunda convicción. Son los principales, aunque no los únicos, exponentes jóvenes de un cambio dentro del cambio. Renovarse o perecer ha sido entendida como una máxima por parte de una conducción que prometió que esta elección sería la última del “evismo”, tal y como lo conocemos. Lejos de agotarse en sí mismo, el cambio en Bolivia ha concebido nuevas fuerza

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