dilluns, 21 d’octubre del 2019

El control preventivo de adolescentes y el clasismo chileno de cada día


La Cámara de Diputados aprobó la última semana un proyecto de ley que rebaja hasta los 16 años el control preventivo de identidad por parte de las policías, no solo extendiendo las atribuciones que tiene el Estado sobre los ciudadanos, pateando unas cuantas libertades y derechos, sino también aumentando sus facultades discriminatorias.

La aprobación del proyecto, que dejó insatisfechos a no pocos parlamentarios de una derecha que pretendía extender el control hasta los 14 años, tuvo también sus detractores. Algunos diputados del Partido Socialista le dieron vuelta a la idea de ir hasta el TC por este proyecto. Porque aquí habría algunos derechos constitucionales básicos que son vulnerados, incluso en una constitución como la que tenemos.




Si el gobierno amenaza con ir a este tribunal por una eventual aprobación de las 40 horas, porque vulneraría en algún artículo lucrar con el trabajo y las horas de descanso de los trabajadores y trabajadoras, dicho sin ironía,  la persecución y control de adolescentes por su apariencia y condición también debiera y por tantas y justas razones llegar al inefable tribunal

Más de una generación que ha crecido en los barrios, villas y poblaciones totalmente desprotegida, excluida y apuntada como actuales o futuros delincuentes. Esta mirada, basada en nuestros peores prejuicios de discriminación y exclusión, es la que esta semana hacen posible una aprobación de la extensión del control preventivo sobre los 16.





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