dilluns, 30 de desembre del 2019

La agonía de la Gran Barrera de Coral, el termómetro del planeta


Los últimos años han sido los más cálidos desde que existen registros históricos y han afectado a una estructura viva extraordinariamente sensible: la Gran Barrera de Coral.

Los cambios en la acidez y la temperatura del océano provocan la muerte de las algas que viven asociadas de manera simbiótica a los corales, fenómeno que se muestra de una manera muy evidente con la pérdida de sus llamativos colores. Los corales se alimentan de estas algas y sufren un estrés fisiológico que puede terminar significando su muerte, y con ella la de los ecosistemas que dependen de ellos.




La Gran Barrera de Coral es el mayor arrecife coralino del planeta y puede ser considerada como una de las estructuras vivas más fácilmente distinguible desde el espacio, junto con la banquisa antártica. Está compuesta por casi 3000 colonias individuales que cubren una extensión de unos 2,300 kilómetros de longitud en el noreste australiano. En ocasiones se afirma que el conjunto se puede considerar el animal más grande que existe (los corales lo son). Es uno de los sistemas más complejos y variados que viven y también de los más delicados, pudiéndose considerar como un termómetro de la salud de los mares y, por tanto, del planeta.

La Gran Barrera de Coral es uno de los indicadores clave de la salud de la biosfera y de los efectos del calentamiento global, el verdadero termómetro de la fiebre que ha provocado la actividad industrial humana.

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