dissabte, 25 de gener del 2020

MOVIMIENTO OBRERO En Francia, la huelga y los sindicatos no pierden fuelle

El 17 de noviembre de 2018, surgió en Francia un movimiento sin precedentes desde Mayo de 1968. Cientos de miles de personas se movilizaron contra un aumento de la tasa al combustible anunciado por el gobierno de Emmanuel Macron. Si bien Francia ha sido históricamente un país de protesta, esta movilización apareció como algo innovador, inusual tanto en su composición sociológica como en sus modos de acción. Los manifestantes que vestían sus chalecos amarillos —que todos los automovilistas deben tener en el coche— venían de sectores populares poco acostumbrados a participar en movimientos sociales. Se podían encontrar desde trabajadores pobres a mujeres de clase trabajadora, pasando por jóvenes de entornos rurales.




El país está prácticamente paralizado desde el pasado 5 de diciembre por las huelgas contra la reforma del sistema de pensiones, y es la ola más larga de huelgas continuas en la historia contemporánea francesa. Lanzado por los principales sindicatos, la CGT a la cabeza, el movimiento ya es histórico tanto por su nivel de apoyo, cómo por su composición y su duración. Si bien esta huelga tiene todas las características clásicas de una movilización social francesa, también es verdad que ocurre en un momento de grave crisis social y atrae a una serie de actores nuevos a la partida, entre ellos a los chalecos amarillos.

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