Nueve de cada diez chilenos no tienen confianza en los partidos políticos. Esa es una situación impactante, y más cuando son los políticos los que deberían encaminar el proceso hacia una nueva Constitución, el mecanismo más urgente para superar la crisis que quedó en evidencia desde octubre de 2019. Estos y otros resultados arrojó la […]
Nueve de cada diez chilenos no tienen confianza en los partidos políticos. Esa es una situación impactante, y más cuando son los políticos los que deberían encaminar el proceso hacia una nueva Constitución, el mecanismo más urgente para superar la crisis que quedó en evidencia desde octubre de 2019. Estos y otros resultados arrojó la muy reciente encuesta del CEP (Centro de Estudios Públicos), confirmando la debacle de la política convencional, pero también dejando en claro que esa crisis es más profunda de lo que asume buena parte de la clase política, sea por derecha como por izquierda
A pesar de ello, los partidos políticos que sostienen al gobierno siguen insistiendo en que una de las salidas puede ser una convención constitucional «mixta», con un 50% de parlamentarios. No entienden que los congresistas apenas reciben un 3% de confianza. El sentido común demandaría centrarse en la otra opción, una convención con constituyentes específicamente elegidos para esa tarea, y sobre todo provenientes de movimientos sociales. De todos modos, esos políticos convencionales ya están entorpeciendo o bloqueando la postulación de candidatos independientes. Lo hacen de varios modos, como exigirles los mismos mecanismos que usan los partidos políticos, desatendiendo la paridad de género, impidiendo que exista representación específica para los pueblos originarios, y hasta entorpeciendo el acceso a la televisión.

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