divendres, 27 de març del 2020
CONTAMINACIÓN Ciudades y activistas alemanes se rebelan contra la industria del automóvil
En un país donde los fabricantes de automóviles son los reyes y su influencia política es incuestionable, se está gestando una pequeña revolución. Ciudades alemanas toman medidas para prohibir los coches diésel antiguos e impulsar las infraestructuras de bicicleta.“La historia de amor entre el pueblo alemán y el automóvil viene de lejos”, publicó el semanario alemán Die Zeit a principios de 2019. “Sinónimo de calidad, fiabilidad, poderío económico y un próspero mercado de exportaciones, el automóvil alemán es también un símbolo del resurgimiento nacional tras la Segunda Guerra Mundial”. De allí que cualquier crítica se vea como un atentado contra la identidad germana. El país tiene una pujante industria automotriz con gigantes como Volkswagen, Daimler y BMW, archiconocidos en Alemania, Europa y el resto del mundo.
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