A veces nos parece que determinados acontecimientos son completamente nuevos y que todo es impredecible. Parece que no podíamos imaginarnos que fuéramos a pasar días y días en un encierro en nuestras casas debido a un virus cuyos primeros contagios se produjeron a miles y miles de kilómetros. Vivimos atrapados y atrapadas en nuestras propias vida, enredadas en nuestra rutina y, ciertamente, la mayoría bastante tiene con sacar adelante su vida precaria, mal remunerada y peor reconocida.
Todo parece surrealista, todo parece increíble, jamás lo hubiéramos imaginado y ahora vemos como nuestras calles se apagan, el silencio se abre camino, todos y todas nos tenemos que recluir y no sabemos nada de nuestro inmediato futuro. No sabemos cuántas personas serán infectadas, cuántas personas morirán y cuándo vamos a volver a una situación que se le parezca a la de antes de ayer…
Han hecho falta sólo unos pocos días para comprobar que las consecuencias del coronavirus no nos van afectar a todas las personas por igual. No es lo mismo viajar en coche privado que en un transporte público ahora reducido y lleno de aglomeraciones, no es lo mismo confinarte en una casa de 60 metros cuadrados que en una villa, no es lo mismo tener que ir a trabajar por miedo a ser despido que poder llevar tu empresa o tus negocios desde casa.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada