dilluns, 16 de març del 2020

Debemos frenar la curva del coronavirus: la vacuna somos todos


NAVARRA, España, 13 mar 2020 (IPS) - La OMS ha declarado que la enfermedad covid-19 ya es una pandemia. Esta palabra quiere decir que existe una trasmisión sostenida, eficaz y continua de la enfermedad de forma simultánea en más de tres regiones geográficas distintas. Esto no es sinónimo de muerte: no hace referencia a la letalidad de un virus sino a su transmisibilidad y extensión geográfica. No, no vamos a morir todos.

Pero, ¿por qué ahora las autoridades sanitarias nos insisten tanto en esas medidas de contención y aislamiento y por qué son tan necesarias?




En una epidemia por un agente infeccioso, el número de casos aumenta progresivamente conforme pasa el tiempo. Para entender cómo se propaga una epidemia en una población hay que tener en cuenta tres tipos de individuos: los que pueden contraer la infección, los que ya están infectados y los que se han recuperado y ya no son susceptibles de enfermar.

Al principio el número de susceptibles es alto y el número de infectados aumenta con rapidez.

Conforme va pasando el tiempo, el número de susceptibles va disminuyendo (porque se han curado, se han inmunizado, los hemos vacunado o han muerto). Hay menos gente para infectar y llegamos al pico de la epidemia.

Es lo que se denomina el límite de densidad: el número mínimo de individuos necesario para continuar la enfermedad. Una vez alcanzado el patógeno ya no puede transmitirse con tanta eficacia en la población y disminuye el número de casos. Así son las curvas epidémicas.

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