En un momento en el que los esfuerzos de los estados están concentrados en la contención de la pandemia mundial de coronavirus (covid19), puede parecer una frivolidad preguntarse por sus repercusiones políticas. Sin embargo, a nadie se le escapa que antes o después llegarán. Por lo pronto, el impacto económico ya se está dejando notar: los principales índices bursátiles han registrado caídas —el jueves Wall Street cerró después de que el Dow Jones se dejase 1.700 puntos en la apertura— y sectores enteros de la economía y las cadenas de suministro se han visto golpeados.
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Tras unas semanas en las que abundaron las críticas a China por su gestión de la crisis, varios países del mundo occidental han entrado en pánico por la gestión de la crisis provocada por el coronavirus
“Si algo con una tasa de mortandad relativamente baja como el coronavirus, de entre un 1 y un 4%, en comparación con el 50% del ébola, puede ocasionar semejante daño a la economía global, quizá es que el paciente estaba sufriendo ya de algún tipo de dolencia previa”, observa Feffer. “Puede parecer ridículo esperar que un patógeno, incluso uno que se propaga al ritmo de una pandemia, pueda revertir una trayectoria que lleva desarrollándose un siglo, pero el estallido de coronavirus coincide con los ataques a la globalización económica desde diferentes sectores”, añade el director de Foireng Policy in Focus, quien cita el ejemplo de los ecologistas que cuestionan desde hace décadas la política de crecimiento y la mundialización.
En este sentido, el covid19, “como la pandemia de gripe de 1918, puede contribuir a una mayor fragmentación” o puede “servir como recordatorio de cómo la salud de la humanidad ha dependido de allende de las fronteras durante milenios” —las pandemias, recuerda el autor, siempre han estado relacionadas con los desplazamientos comerciales y militares— conduciendo a replantarse “cómo funciona el mundo”.
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