dijous, 9 d’abril del 2020

Antimilitarismo imprescindible


Estos días en que, en medio del drama por el Covid19, somos objeto y sujeto de una campaña militarista sin precedentes, ser antimilitarista se ha convertido en expresión de riesgo. Pero es un riesgo que hay que correr, y que asumo con ganas. Porque es evidente que todas estas personas del ejército a quienes pagamos el sueldo desde hace años es bueno y correcto que se pongan al servicio del bien común y aporten manos y brazos para el combate contra la pandemia, y también es evidente que hay trabajo para todo el mundo y bienvenidas sean las aportaciones si suman, se coordinan y resuelven problemas con eficacia y humildad. Pero todavía es más evidente que todo eso que está pasando con el ejército en nuestras calles, marcando territorio bajo los focos y las cámaras, y con los políticos posando para la foto, va no obstante de otra cosa, de una cosa nada inocente. No nos confundamos. Estamos ante una campaña de exaltación del cuerpo militar por todo el Estado Español, y con un claro objetivo político específico para los territorios díscolos con la sacrosanta unidad.

Hay que compartir reflexiones antimilitaristas para cerrar el paso a los autoritarismos que se pirran por ganar terreno.




Y aquí, al antimilitarismo le toca desacomplejarse y no dejarse intimidar. Porque el poder fáctico militarista no tiene justificación, es una traba para el progreso social democrático y una traba para la revolución hacia sociedades igualitarias que procuren la seguridad humana en toda su dimensión de salvaguarda y cuidado de la vida, que incluye la salvaguarda de los derechos humanos. Una traba a combatir con el mismo cambio de paradigma con que se combate al patriarcado, al capitalismo y al colonialismo. Como ya hace años que demuestran las tesis ecofeministas, todo forma parte del mismo mal. Y no podemos consentir que se confunda a la población en momentos tan dramáticos y claves como los que vivimos y viviremos en los tiempos que vienen. Hoy, más que nunca, hay que compartir datos y reflexiones antimilitaristas para cerrar el paso a los autoritarismos que se pirran por ganar terreno y persisten en imponer un sistema fracasado que se resiste a desaparecer. No sólo en el estado español, cierto, pero aquí, el contexto y la historia militar pasada y reciente nos obligan a estar mucho más alerta. 

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