Los dos países han adoptado medidas para que las empresas que eluden impuestos no sean receptoras de las ayudas destinadas a luchar contra el Covid-19.
Dinamarca ha dado un puñetazo en la mesa ante la evasión y elusión fiscal. El Gobierno ha acordado, con unanimidad de los partidos, que se alarguen y se aumenten las medidas económicas de ayuda frente a los efectos de la crisis del coronavirus, pero ha introducido varias limitaciones. Las empresas que compren acciones propias o están registradas en paraísos fiscales no serán elegibles para ninguno de los programas de ayuda, incluidos préstamos y avales.
El Gobierno de Polonia ha expresado algo muy parecido. Los 25.000 millones de zlotys (5.500 millones de euros) que ha propuesto como planes de rescate, estarán a disposición solamente de las empresas que paguen sus impuestos en Polonia. “Acabemos con los paraísos fiscales, que son la pesadilla de las economías modernas”, declararon desde el Gobierno polaco.

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