Inmersos en la cuarentena, algunos intentamos interpretar las señales de posibles cambios que sobrevendrían cuando la pandemia haya pasado. Aguas más transparentes, atmósferas más puras, y animales salvajes incursionando en las ciudades, pueden entusiasmarnos con la posibilidad de que la humanidad se decida finalmente a frenar la contaminación del planeta. Las múltiples experiencias de organización solidaria entre la gente, la revalorización de la salud y la vida por encima de lo material, nos hacen soñar con una sociedad menos individualista. El rol protagónico que han tomado los estados para enfrentar la emergencia, no sólo desde lo sanitario sino también desde lo económico, nos llevan a pensar que tal vez esto derive en el fin del neoliberalismo y el comienzo de un nuevo Estado de Bienestar. Desde luego que muchos compartimos esta esperanza, y sin duda que a partir de ahora habrá aumentado la concientización acerca del rumbo que debiera tomar la humanidad. Sin embargo, a fin de evaluar las posibilidades, será menester hipotetizar acerca de quienes tendrán el timón a la hora de enderezar el barco cuando pase la tormenta.

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