Las mejores imágenes de nuestro planeta suelen tener al menos tres colores: azul, marrón y verde en su diversa composición. Esas imágenes exuberantes han ido cambiando; una fuerza realmente revolucionaria lo ha ido haciendo estos últimos siglos, es así que a medida que vas aterrizando por el vasto y diverso territorio de la entidad geopolítica llamada Latinoamérica, las imágenes del joven continente, se resquebrajan y muchos de esos paisajes naturales se convierten en territorios yermos, desolados por la acción del ser humano, convirtiéndose en una terrible pesadilla.
Una pesadilla provocada por esa idea vaga y peregrina de un progreso y desarrollismo voraz, que al ritmo de explosiones, sudor, dragas y sangre van diseñando este nuevo mundo. Si podríamos darle una fecha a esa transformación, muchos coincidirían en el 12 de octubre de 1492, ese momento simbólico en que la riqueza se transformó en oro y el oro en una urgente ambición por sacarla de las montañas.
Así han transcurrido diversos momentos a lo largo de la historia de Latinoamérica y en específico del Perú, donde el extractivismo (proceso de extracción de recursos naturales de la tierra para venderlos al mercado mundial) ha sido una de las mayores fuerzas transformadoras de sus destinos, una fuerza hegemónica que ha visto a este continente como la inagotable despensa de materias primas, para alimentar esa ilusión desarrollista, exportadora de naturaleza, principalmente de minerales, innecesariamente de oro.
La Amazonia no es una sino muchas, que trajo una realidad cargada de descubrimientos conforme era explorada, que incluso generó una fiebre delirante. Sólo hay que recordar el auge de la explotación y comercialización del caucho, disparando su proceso colonizador y causando una transformación social y cultural sin precedentes, que si bien generó cuantiosos recursos económicos para estados y empresas, también constituyó uno de los grandes etnocidios que sufrieron los pueblos indígenas amazónicos, sometidos a un régimen de trabajo esclavo por parte de los caucheros, denuncias que terminaron en un escándalo internacional
La minería en Perú es la actividad con mayor capacidad conflictiva y destructiva, pero al mismo tiempo tiene una capacidad generadora de recursos económicos muy importante.
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