Nuevamente América Latina queda a la expectativa de la última movida del expoliador y cínico capital financiero internacional, cuya camarilla nucleada en el poderoso Foro Económico Mundial (World Economic Forum) que cada año, en la última semana de enero, se reúne en la localidad suiza de Davos, en el sentido de que, ante la pandemia del Covid-19, ha determinado presentar en 2021 una agenda que busca salvaguardar el fracasado sistema capitalista, cuyos operadores mundiales son directamente responsables tanto de la crisis socioeconómica, climática como sanitaria por la que atraviesa actualmente el planeta.
Frente a la propuesta de agenda de los buitres financieros, América Latina no puede quedar a merced de lo que terminen imponiendo estos despojadores planetarios, por lo que se hace prioritario y urgente que los sectores denominados progresistas, o de izquierda, los movimientos sociales y los gobiernos que en la región le apuesten a un nuevo horizonte una vez superada la crisis generada por la emergencia sanitaria, comiencen a debatir una serie de temas que permitan anteponerlos a las pretensiones de nuevo despojo de los globalistas neoliberales que han malgobernado el mundo, llevándolo a una crisis civilizatoria.
Varios analistas coinciden en que la pandemia es una oportunidad para transitar hacia un mundo algo más justo recuperando las funciones del Estado, cercenadas por un modelo económico criminal como el neoliberal que ha condenado a la mayoría de la humanidad a la miseria, la depredación ambiental, ahondando las inequidades sociales, convirtiendo la vida humana en una vil mercancía en beneficio de unos pocos.
En lo que concierne a América Latina, amplio sectores aspiran a que luego de los rigores de la pandemia, los países del hemisferio tengan la posibilidad de entrar por la senda del Estado de Bienestar en términos de acción y de consenso social y político

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