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sábado, 6 de agosto de 2016

Los platos rotos de la banca

Deutsche Bank es un caso paradigmático de lo que ha ocurrido en Europa desde la caída del Muro de Berlín: el triunfo del credo neoliberal de la desregulación





En el pasado, especialmente durante el Renacimiento, los bancos italianos y alemanes eran los reyes del dinero en Europa. Financiaban las costosas cortes, guerras y exploraciones –como en las Américas– de los monarcas de España, Inglaterra o Francia. Siglos después, sus sucesores se han convertido en un quebradero de cabeza en el continente. En los últimos stress tests o pruebas de resistencia llevados a cabo por la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) las instituciones de crédito de Italia y Alemania estuvieron entre los peores alumnos de la clase de los 51 mayores bancos de Europa (aquellos que tienen en su balance unos activos de más de 30.000 millones de euros). Este ha sido el tercer examen de este tipo desde 2011, en el que se hace una simulación del impacto que tendría en las cuentas de los bancos, especialmente en sus reservas de capital, un escenario de crisis aguda.

El peor parado de los stress tests fue el italiano Monte dei Paschi di Siena, el banco en activo más antiguo del mundo, fundado en 1472. Pero tampoco quedó nada bien el Deutsche Bank, el antaño todopoderoso coloso financiero de Alemania que lleva años arrastrando una crisis de modelo no resuelta.

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