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sábado, 3 de septiembre de 2016

MEXICO: Entre la resistencia organizada y la exclusión-discriminación estructural





Hace unas semanas, el nueve de agosto se conmemoró el día internacional de los Pueblos Indígenas y, en nuestro país, fue sólo la reiteración de que, en el contexto de una exclusión y un racismo casi omnipresente y crónico, los grupos indígenas están muy lejos de ser tratados como ciudadanos con acceso pleno a sus derechos y de ser reconocidos, respetados y valorados en su diversidad sociocultural. 

En el México actual se calcula que hay aproximadamente cerca de 16 millones de personas que forman parte de los pueblos originarios [1] y de estos, casi 7 millones y medio hablan alguna lengua indígena [2]. Los indígenas, a pesar de que están presentes en gran parte del territorio nacional, tienen mayor presencia en el suroeste del país –donde se presentan altos índices de desigualdad-, en estados como Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Yucatán, Quintana Roo, Veracruz entre otros [3]. El rostro de estos pueblos refleja dos procesos contradictorios y opuestos, pero relacionados entre sí.

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