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sábado, 8 de octubre de 2016

ESPAÑA: Desfile en la Audiencia Nacional Proceso a un sistema putrefacto

Los acusados por las ‘black’ y la Gürtel parecían muñecos de cera trajeado.

Parecían un grupo de muñecos de cera trajeados, fuera de contexto, a los que habían sacado de su escena habitual para limpiarla, y los han aparcado en otra parte. De la Audiencia Nacional depende que estatuas como estas acaben en prisión o regresen a su mundo una vez que el atrezo esté aparentemente limpio.





Los profanos, los que miran siempre desde casa y no están acostumbrados a ubicarse en el mismo espacio que las caras que ven en la televisión, se sorprenderían al descubrir que los presuntos autores de la trama de corrupción más grande de la democracia no tienen una cara de una maldad visible y clara. Algunos sí de desfachatez y chulería, pero poco más. Aparentan ser personas normales. 

Los confundiríamos unos con otros si no fuera porque hemos memorizado su imagen. Esa normalidad aparente, lejos de relativizar los delitos cometidos, los agrava, los hace más riesgosos. La delincuencia siempre se camufla, el cliché del malo de cine, el que lleva la indecencia escrita en la frente, no existe en la realidad.



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