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viernes, 9 de junio de 2017

La Guerra de los Seis Días y los 50 años de ocupación en Palestina



Entre los días 5 al 10 de junio del año 1967 las fuerzas sionistas atacaron a los ejércitos de Egipto, Siria, Irak y Jordania bajo el pretexto de que las fuerzas egipcias apostadas en la península del Sinaí representaban un peligro para Israel.

Una contienda bélica, que tendría amplias repercusiones en la vida política de las naciones árabes de Oriente Medio y sobre todo significaría el inicio de la ocupación del territorio palestino tanto en la Franja de Gaza como en los territorios de la Ribera Occidental. Un proceso conocido en la historiografía palestina como Al Naksa – Contratiempo o revés – النكسة –  Únase a ello la apropiación de la Península del Sinaí a Egipto y los Altos del Golán a Siria. Con el paso de los años el único territorio devuelto a su legítimo propietario ha sido la Península del Sinaí, mediante un acuerdo entre el régimen de Israel y Egipto. Todo,  bajo el patrocinio estadounidense.



Menahem Begin no sólo reconoció que la guerra de junio fue una guerra de agresión, sino que al mismo tiempo consigna que esta campaña fue preparada desde el momento  mismo que se dio término a la Guerra del año 1956, cuando Francia, Gran Bretaña y la propia Israel atacaron a Egipto por la decisión de su líder Gamal Abdel Nasser de nacionalizar el Canal de Suez. Un Begin imbuido de un profundo racismo y desprecio contra la población árabe. Un colono que aspiraba a la expulsión de todos los árabes de tierras palestinas al considerar que los judíos tenían “un derecho histórico” sobre esas tierras avalado por un mito religioso. Un Begin que propugnaba, con premura “incrementar la inmigración hebrea y aumentar la tasa de natalidad de nuestras familias”.

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